ýEstuve más de un año buscandoý

“Estoy harta de cruzar varios días el puente para venir a trabajar, pero no encuentro un piso pequeño, de una única habitación, suficiente para mis necesidades”. Pilar, 33 años, lleva cerca de un año buscando casa, en el centro o en extramuros, le da igual, pero sin suerte. En un principio se puso de tope pagar 300 o 350 euros, pero al poco asumió que con estas cantidades no iba a encontrar nada, por lo que ha subido hasta los 400. Pero ni esas. Aún recuerda  algunos pisos “cutres” que ha visto en este tiempo.  Ella sigue buscando.

Más suerte ha tenido Alejandro, de 30 años. “En el último año he buscando con intensidad en tres ocasiones, a través de la prensa y de los carteles que se pegan por las calles. Soy mileurista por lo que tenía una limitación a la hora de afrontar la renta. El tope máximo que me puse era de 500 euros”. Desistió en dos ocasiones.

La fortuna le visitó a través de un amigo. Tenía un pequeño piso en propiedad que no iba a necesitar tras casarse. Ahora lo ocupa Alejandro. Tiene 60 metros cuadrados, con dos dormitorios, “ y un precio de amigo”.

Tercer caso. Fernando tiene 26 años y ganas de independizarse. Se lo impide, por el momento, un sueldo insuficiente para poder afrontar las renta de los pisos que, hasta ahora, ha podido visitar. No son muchos porque él mismo reconoce que la búsqueda “aunque no intensa sí es constante”. Pone una premisa, que la vivienda se ubique en el casco antiguo de la capital. Como otros que están en su misma situación, constata que una buena parte del parque de viviendas que sale al mercado de alquiler no está en condiciones de habitabilidad.

La necesidad es, en todo caso, imperiosa. En la última promoción de viviendas destinadas a jóvenes que impulsó el Ayuntamiento de Cádiz, las oficinas municipales recogieron más de dos mil solicitudes.   A todo ello se le unen “parejas de extranjeros que quieren alquilar antes de ver si compran”, como se afirma desde algunas inmobiliarias.

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