Los timos se modernizan en la red

  • El Cuerpo Nacional de Policía alerta del aumento de intentos de estafas a través de correos electrónicos en los que se piden claves y datos bancarios. La solución es desconfiar de todo lo que parezca un chollo

Cambian los medios, pero no los fines. A esta premisa se agarran desde hace ya varios años los estafadores de medio mundo, que aprovechan cualquier resquicio tecnológico para hacer llegar sus fechorías al último rincón del planeta. A Cádiz, por ejemplo. El grupo tercero de la Udyco de la Comisaría Provincial, destinado a la lucha contra los delitos económicos, advierte del preocupante aumento del número de estafas a través del correo electrónico o de páginas de internet dedicadas a la compraventa, sobre todo de coches y motocicletas, y también confirma que no son pocos los gaditanos que pican en estos timos y otros que son usados como intermediarios, muleros en el lenguaje policial, y que llegan a ser detenidos. El mejor consejo es desconfiar de los chollos que se ofrecen a través de la red. El antiguo timo de la estampita se ha modernizado, aunque los ganchos siguen siendo la avaricia o la compasión.

Las estafas arrancan , por lo general, con el envío masivo de correos electrónicos, un procedimiento conocido con el nombre de phishing que permite al estafador enviar su cebo a más de un millón de personas a la vez. "Con que un ínfimo porcentaje de destinatarios pique, ya está el negocio hecho", se explica desde la Comisaría.

Estos correos están supuestamente enviados por entidades bancarias, incluso con sus logotipos legales, e informan al usuario que se ha producido algún tipo de error en el sistema informático del banco y que es preciso que a través de un enlace se envíen los datos de las cuentas y las claves personales de acceso. Si el incauto destinatario decide seguir los pasos que se le indican en el e-mail, pinchará un enlace que le rediccionará a una página con un diseño prácticamente idéntico a la web oficial del banco. Tan idéntica que algunas entidades, según se apunta desde la organización de consumidores Facua, han tenido que cambiar su página web para evitar conflictos.

Si todo sucede como ha previsto el estafador, le llegará a través de esa página web las claves y el número de cuenta del destinatario, de la que empezará a volar el dinero unos días después. Son estafas que rondan entre los 2.500 y los 3.000 euros, para no levantar sospechas, y que se hacen a través de unos correos electrónicos en los que se buscan intermediarios para la operación. Son los llamados muleros, personas que reciben una sugerente oferta de trabajo que consiste en no hacer casi nada y recibir una cantidad de dinero para transferir una parte a otra cuenta. En Cádiz ya se han detenido a varios de estos muleros, que se aprovechan de un negocio con una actuación que es considerada delito y que, de paso, sirve para encubrir al gran estafador, que pocas a veces suele ser cazado, según reconoce la Policía, gracias a una intermediación que lógicamente se gratifica.

Los funcionarios policiales consultados por este periódico explican que, en primer lugar, ningún banco, ninguno, va a utilizar este sistema para pedir número de cuentas o claves a sus clientes, y que es preciso desconfiar de todas aquellas operaciones que indiquen que la operación final se vaya a realizar a través de Western Union o Money Gram, dos compañías "fiables" para enviar dinero a familiares o conocidos, pero de las que hay que recelar en estos correos fraudulentos y, por lo general, en cualquier compraventa de objetos entre particulares a través de la red, donde la precaución es fundamental para operar.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios