Entre la resignación y la esperanza

  • Las directoras de los colegios Andalucía y Adolfo de Castro dicen que veían venir el descenso de solicitudes y esperan ganar alumnos al acabar el proceso de admisión

Varios alumnos dirigiéndose ayer al colegio Andalucía, en la barriada de La Paz. Varios alumnos dirigiéndose ayer al colegio Andalucía, en la barriada de La Paz.

Varios alumnos dirigiéndose ayer al colegio Andalucía, en la barriada de La Paz. / lourdes de vicente

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Las cifras no son definitivas, pero son tan preocupantes que los centros públicos se ven impotentes ante las preferencias de la ciudadanía por la enseñanza concertada. Ambas, eso sí, sufren desde hace tiempo el descenso de la natalidad, aunque es algo que afecta más a la pública. Los datos de las solicitudes registradas en los centros para Educación Infantil de 3 años revelan casos extremos. En dos colegios públicos, Andalucía y Adolfo de Castro, se han registrado cero solicitudes. Ambos tienen una línea para el primer curso del segundo ciclo de Infantil, 25 plazas. Y no es lo único que comparten. Se ubican en dos zonas históricamente señaladas como lugares socioeconómicamente deprimidos: el CEIP Andalucía en la Barriada de la Paz y el CEIP Adolfo de Castro en el Cerro del Moro. Asimismo, a las directoras de estos colegios no les ha sorprendido llegar a esta situación. Inma Llorens, del Andalucía, asegura que "se veía venir". Amparo Butrón, del Adolfo de Castro, dice que esto "se esperaba". A su juicio es asunto "de matemática pura, pues para realizar una oferta educativa hay que prever las cosas. Salen 1.075 plazas teniendo en cuenta que en 2014 nacieron poco más de 800 niños en la ciudad".

Las dos, también, defienden la calidad de la educación que ofrecen en sus centros. Y una ratio menor, aprovechando el descenso de solicitudes y de la natalidad. Ambas esperan la reubicación de plazas cuando acabe el proceso de admisión, en curso. Hasta inicios de junio no se confirmarán las plazas definitivas con las matriculaciones.

Hay esperanzas. El colegio Andalucía cuenta, según los datos de la delegación territorial, con diez plazas subsidiarias. Esto es, el centro aparece en una decena de solicitudes como segunda opción entre todas las presentadas en Cádiz. "Es la primera vez que ha ocurrido. Llegamos a tener tres unidades y esto ha ido decreciendo", señala Inma Llorens. No es un caso nuevo en La Paz. El colegio Gadir lo ha sufrido estos años, llegando a agrupar, ante las escasas plazas ocupadas, a los alumnos de 3 y cuatro años. Llorens no sabe qué va a pasar. Y no descarta la agrupación de 3 y 4 años. "Esperemos tener más suerte con las segundas opciones. En mayo lo sabremos. De momento, incertidumbre", destaca.

"Para romper el mito de esta zona -dice refiriéndose a La Paz- tengo que decir que la barriada es una zona en la que los padres están muy comprometidos con la educación de sus hijos, con un excelente nivel de participación y compromiso con el colegio". Ocurre que "alrededor del centro hay un cordón de colegios concertados y parece ser que los padres apuestan por ellos", según explica la directora. La reubicación daría a la línea de 3 años un número inferior al tope, las 25 plazas. Al respecto Llorens defiende que una ratio de 15 escolares por clase es mejor porque los alumnos se encuentran con un mayor nivel de atención que si son 25 y eso pueden ofrecer centros como el nuestro con respecto a la enseñanza concertada.

Amparo Butrón, directora del Adolfo de Castro, que tiene cinco plazas subsidiarias, también suscribe que "es mejor trabajar con la ratio más baja". "Espero que la reubicación del alumnado excedente de la concertada nos beneficie. No nos importa tener diez niños, así se trabaja estupendamente", añade. Butrón plantea que "quizás sea el momento adecuado para, de manera experimental, solicitar la bajada de la ratio. Luego ya estudiaríamos los resultados". En el acusado descenso de las solicitudes, en el caso de su centro de seis en 2016 a cero en 2017, dice que han influido otros aspectos como la concertación de las enseñanzas no obligatorias, ya que "no había necesidad de hacerlo con Infantil y Bachillerato", y haberse llevado los dos primeros cursos de la ESO a los institutos. "A muchos padres les gustan los colegios en los que sus hijos puedan estar durante toda la educación obligatoria", aclara.

Sobre la comparativa con la concertada, dice que "no voy a ir en contra de nadie. Son empresas privadas que dan trabajo. La culpa no es de ellos, defienden su empresa. Mientras, a nosotros los funcionarios nos tiene que defender la administración pública".

No se puede eludir que el barrio donde se enclava el colegio, Cerro del Moro, "no tiene históricamente, buena prensa en la ciudad", pero Butrón apunta que "ha sufrido una gran transformación social y en el centro respondemos a las necesidades de esta zona. Que las hay, pero no es como antes". Asegura que el CEIP Adolfo de Castro ya no puede ofrecer más con los recursos con los que cuenta. "No se puede pasar por alto todo lo que hacemos en el colegio. Somos pioneros en algunas cosas y tenemos buenos resultados educativos", dice. Y relata varios de los programas en los que el colegio participa, entre ellos el MUS-E®, creado por Yehudi Menuhin, en el que las artes plásticas y la música forman parte de la educación. "Somos Ecoescuela, tenemos el galardón de la Bandera Verde y programas con residencias de ancianos. Es raro donde no estemos, pero no tenemos mucho presupuesto para tener el colegio arreglado. La estética externa influye", apostilla recordando las competencias del Ayuntamiento en las obras menores de los colegios públicos.

Para rematar las coincidencias, Llorens y Butrón se aferran a las palabras del delegado de Educación, Juan Luis Belizón, quien no hace mucho aseguraba que no se iban a suprimir más unidades de 3 años. Habrá que esperar a la finalización del proceso de admisión.

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