"Si en el parkinson dentro de 20 años estamos como hoy sería una decepción"

  • El grupo de investigación del científico jienense está en el buen camino para lograr una cura de la enfermedad. Hablando de resultados López Barneo es cauto pero no evita sentirse optimista.

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Es, junto a su grupo de investigación, el posible descubridor de la cura del parkinson. Un científico 'ambicioso', como el mismo se define, por cuanto asegura que persigue metas altas; lograr soluciones médicas y, sobre todo, la satisfacción de poder dar esperanzas a un paciente.

En la actualidad su equipo busca células madre en el cuerpo carotídeo (glándulas que regulan la respiración cuando falta oxígeno). El objetivo, utilizarlas para aumentar el tamaño de dichas glándulas e implantarlo en el cerebro de los enfermos de parkinson para suplir la carencia de dopamina, causa de la enfermedad y sustancia que se haya en altas cantidades en estas glándulas.

José López Barneo nació en la jienense localidad de Torredonjimeno. Director del Instituto de Biomedicina de Sevilla y Coordinador de Investigación del Hospital Universitario Virgen del Rocío, es en la actualidad uno de los más prestigiosos científicos españoles.

-En una entrevista a este mismo periódico hace tres años apuntaba que en este momento se estaría mucho más cerca de encontrar un aplicación terapéutica para mejorar el parkinson. ¿Ha llegado hasta donde pretendía llegar?

-Realmente, desde hace tres años hemos logrado un avance importante. Entonces habíamos hecho dos ensayos pilotos en pacientes donde habíamos trasplantado cuerpo carotídeo, en algunos casos con una mejoría bastante interesante. Estábamos un poco atascados. Creíamos que parte de la razón por la que los pacientes no mejoraban más era porque el cuerpo carotídeo es pequeño y poníamos muy poco tejido dentro del cerebro. En esa época comenzamos una investigación pensando que quizás hubiera células madre en el cuerpo carotídeo. Es una glándula que crece cuando las personas se mantienen durante mucho tiempo en condiciones de poco oxígeno. Creímos que se debería a que existen progenitores, células madre, y que podríamos utilizarlas in vitro para expandir el cuerpo y luego trasplantarlo. Y ha ido hasta ahora muy bien porque hemos demostrado que existe en roedores y que a partir de esas células madre generamos una cantidad de tejido muy grande. Lo que creíamos que podíamos conseguir lo hemos conseguido. Lo que estamos intentando ver ahora es si ocurre lo mismo en pacientes.

-¿Qué falta para llegar a los ensayos en humanos?

-Necesitamos un producto que sea utilizable en el hombre de forma segura, primero, y que sea eficaz. Hay que probar que en el hombre el cuerpo carotídeo tiene células madre y que las podemos extraer, aislar y expandir.

-En 2005 cuando se le preguntaba si se podría curar el parkinson dijo que no se atrevía a dar un sí rotundo, ¿y hoy?

- En la ciencia hay que ser optimista. Si miramos atrás el ritmo de incremento y de transferencia de conocimiento que estamos teniendo es espectacular. Por tanto, enfermedades neurodegenerativas, como por ejemplo el parkinson, son problemas que si a mí me dicen que dentro de 20, 30 o 40 años estamos igual que ahora, sería una gran decepción. Quizá haya, pero se habrá prevenido, tratado, mejorado... Estoy seguro que mucho antes vamos a tener mejor conocimiento de la enfermedad para poder prevenirla, y en los casos que no se pueda prevenir, poder tratarla mejor.

-De las células madre se ha hablado mucho y se han creado muchas expectativas sin embargo no se ha conseguido lo esperado sobre todo en el caso de las células madre embrionarias. Pero ahora ha habido nuevos avances, ¿se empieza a marchar por el buen camino?

-Mi exposición siempre ha sido muy crítica sobre la venta exagerada que se ha hecho. En este momento empieza a ponerse cada cosa en su sitio y es sólo la ciencia sólida, de calidad, la que va dando pasos poco a poco y crea avance. Estos avances han llegado con las células madre inducidas de dos estudios en Estados Unidos y Japón. Estas ponen muy difícil que las células madre embrionarias vayan a poder aplicarse nunca a la clínica humana porque lo que se podría hacer con ellas se puede hacer con estas. Está por ver, hablo de futuribles.

-España ha creído empezar a ser un país generador de investigación. ¿Es real? ¿Qué lugar ocupa en el mundo? ¿Y Andalucía?

-España todavía no es una potencia en ninguna rama de la ciencia. En biomedicina es un país que desde fuera empieza a ser tratado en serio. Andalucía, más atrasada que la media de España, sin embargo en biomedicina comparativamente no está mal; siempre ocupa el tercer lugar en los análisis de producción científica por detrás de Madrid y Cataluña. Pero vamos, en células madre no somos nadie.

-¿Que carencias existen ?

-Creo que los grandes centros sanitarios además de atender a los pacientes tendrían que tener una investigación potentísima. Y en la universidad, la mayor preocupación es la docencia. Esto está bien, pero las universidades punteras de todo el mundo se miden fundamentalmente, una vez conseguido un buen nivel docente, por la investigación, es lo que marca realmente la diferencia. En el ranking mundial de universidades de todo el mundo que se ha hecho recientemente, la primera universidad española está en la posición 187 y la segunda en la 200 y pico. Canadá, que tiene un PIB como España más o menos; dentro de los primeros 50 puestos tiene cinco universidades.

-La semana pasada se anunció que se va a crear en Cádiz el tercer instituto español de investigación biomédica coordinando por administración autonómica y universidad. Los otros dos son el de Barcelona y el de Sevilla, que usted dirige. ¿Qué consejos puede aportar?

-La creación de centros de investigación como el que se ha creado en Sevilla es fundamental para generar esta estructura de investigación de la que hablamos. Si Andalucía tuviese diez centros como este, con recursos y 4.000 investigadores íntimamente ligados a la actividad asistencial, entonces estaríamos hablando de un salto cualitativo importante. En Cádiz, hay menor numero de personas investigando, pero hay grupos de una gran calidad científica y médica. Si se coordina y potencia tendríamos un centro, a lo mejor de partida, más pequeño en tamaño, pero no en calidad. Mi consejo es que realmente se lo tomen en serio como se lo han tomado en Sevilla y que de verdad se junte una masa critica de investigadores que pueda competir.

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