El legado de la Casa de Contratación y la reconstrucción de la Marina

  • No podemos decir que se esfumase todo el esplendor del 'emporio del orbe'

Guardiamarinas del 'Juan Sebastián de Elcano' desfilando por San Juan de Dios, en marzo de este año. Guardiamarinas del 'Juan Sebastián de Elcano' desfilando por San Juan de Dios, en marzo de este año.

Guardiamarinas del 'Juan Sebastián de Elcano' desfilando por San Juan de Dios, en marzo de este año. / jesús marín

Aún no se habían desdibujado en el recuerdo las numerosas celebraciones del Bicentenario de la Constitución de 1812 cuando se vislumbraba en el horizonte la venida a Cádiz de la Casa de Contratación, en su Tricentenario, a partir de 1717. El recuerdo de la Constitución lo celebramos con multitud de actos, hasta una Cumbre de Jefes de Estado, se remozó casi toda la ciudad hallamos un nombre para el nuevo puente, una espléndida obra de restauración del Oratorio de San Felipe; quizás hasta un aire nuevo para enfrentar el futuro.

Al iniciar su reinado, Felipe V se había señalado como objetivo esencial "reconstruir la mermada Armada y revitalizar el decaído comercio con las posesiones de Hispanoamérica"; aceptó la propuesta de su ministro J. Alberoni de nombrar una autoridad suprema sobre todos los temas relacionados con el mar, el Intendente General de la Armada, y a José Patiño y Rosales como quien ejercería esa autoridad: Patiño creó el Departamento Marítimo de Cádiz, trasladó a esta ciudad la Casa de Contratación y el Consulado, creó la Real Compañía de Guardias Marinas, astilleros, el Arsenal de La Carraca, el Cuerpo de Ministerio (Intendencia), Brigadas de Artillería y Batallones de Infantería de Marina.

Defensa mantiene actualmente en la provincia a más de 21.565 profesionales

Hoy la Real Compañía, como Escuela Naval Militar, reside en Marín, aun cuando la formación se completa con un curso navegando en buque tan gaditano como el Juan Sebastián Elcano y prácticas en buque de la Flota-Rota. El legado de Patiño en orden a la formación del personal de la Armada se manifiesta hoy, aquí, como Escuela de Suboficiales, cuerpo general fundamental en la cadena de mando, en la Escuela de Estudios Superiores del Real Observatorio, que forma a científicos del más alto nivel, la Escuela Superior de Hidrografía y Oceanografía, que forma ingenieros y técnicos en dichas materias, la EDAN, o Escuela de Dotaciones Aeronavales, que forma pilotos para los helicópteros y aeronaves de Ala Fija; el CEVACO centro de enseñanza militar que valora y certifica la capacidad de las unidades navales en su conjunto, el CPT. Centro de formación de Programas Tácticos/Informática; el Centro de Investigación de Torregorda, el CEFOT, centro de formación de tropa profesional a nivel de técnico especialista que es hoy un soldado profesional.

Felipe V, Patiño y sus sucesores, crean y mantienen un grupo de Batallones de Infantería de Marina que constituyen hoy junto a Fuerzas de Seguridad de las instalaciones navales, una prestigiosa Brigada de Infantería, con especial énfasis en operaciones anfibias, capaz de operar con fuerzas conjuntas y combinadas aliadas.

En el grupo de medidas contemporáneas a la venida del monopolio de comercio, se crearon Brigadas de Artillería que han tenido como sucesoras, además de la actividad de formación de especialistas e ingenieros, las Fábricas de Artillería de San Carlos (la Constructora), integrada con la fábrica de Artillería de la EN Bazán (FABA), hoy Navantia Sistemas, que al par que combate, para uso propio y como actividad exportadora. En la investigación y tarea de certificación artillera contamos con el Centro de Experiencia de Torregorda (Fusión de los anteriores Polígonos Costilla y González Hontoria). En parte de sus anteriores instalaciones se sitúa hoy la 11ª escuadrilla del Arma Aérea de la Armada - Drones, como centro de formación mantenimiento y prácticas.

La reconstrucción de la Armada, se inició en los astilleros de Puntales, donde se construye y bota un primer galeón que recibe el nombre del mítico fundador de la ciudad de Cádiz, Hércules; asiste la familia real en pleno; este buque que arma 66 cañones, se termina en el Arsenal de La Carraca, donde se reubica el anterior Carenero Real, constituyéndose en uno de los astilleros que con los arsenales de Ferrol y Cartagena, renovarán y ampliarán la que llegará a ser segunda Armada del mundo. En el Arsenal se sitúan las actividades de producción de velas, cabos, jarcias, y todo tipo de material preciso para la navegación; el arsenal se dotó de diques de carenar; en fechas recientes, sus actividades de construcción y armamento de buques se amplió a la Base Naval de Rota, donde se creó el ISEMER, instalaciones de segundo escalón de mantenimiento, trasladadas desde San Fernando, al par que en sucesivas y distintas épocas, se crearon y subsisten en la Bahía, nuevos astilleros en Matagorda, San Fernando, Cádiz y las recientes actividades de la propia Navantia en Rota.

La reconstrucción de la Armada, la llegada de la propia Casa de Contratación, el incremento de la población, el estado de los conocimientos y la afirmación del Capitán D. Pedro Virgili de que "en los buques, en la Armada, se precisan los dos conocimientos, la cirugía y la medicina" propician la unión de los mismos en la formación de médicos-cirujanos, redacta unos Estatutos que aceptados por Fernando VI, regirán unos estudios, de seis años, internos, en los que se impartirá también Filosofía, al objeto de que los alumnos del Real Colegio, dispongan de idéntica formación que los médicos latinos formados en las Facultades tradicionales. La creación de la Facultad de Farmacia y la Escuela de Nobles Artes (Arquitectura, Pintura y Música) -por el Gobierno Militar- completan un cuadro inicial de lo que hoy es la Universidad de Cádiz.

Suprimido el monopolio en 1790, la inercia de la experiencia y relaciones establecidas, permitieron a la ciudad de Cádiz mantener un status no muy distinto durante cierto tiempo; pero el siglo XIX, con la emancipación -con sus guerras- de las naciones americanas, las guerras civiles, las de África, las de finales de siglo, con los EEUU, las revoluciones, y otros fenómenos sociales influyeron en el decaimiento general y el particular de esta ciudad; la evolución del comercio determinó que la antigua prosperidad se ralentizara y aún desapareciese.

Hubo una época en que los cargadores de Indias fueron parcialmente sustituidos por las compañías: Ybarra, Trasatlántica, Aznar, Trasmediterránea, Pinillos, la American Export Line y otras, que dieron empleo y riqueza, y que los galeones fueran sustituidos por la presencia en nuestros muelles de las motonaves, Cabo de Hornos, Cabo de Buena Esperanza, Marqués de Comillas, Magallanes, Domine, Villa de Madrid, Satrústegui, Veracruz, Juan de Garay, etc.; el desplazamiento del transporte de personas hacia el avión y las nuevas modalidades de la carga de mercancías incidieron en aquella decadencia; o más bien el desplazamiento hacia puerto de la provincia, puesto que la favorable situación de Algeciras hace de ese área de nuestra provincia un destacado polo de actividad comercial.

No podemos afirmar que todo el esplendor del 'emporio del orbe' se esfumara, además del espléndido urbanismo, ¿no disponemos hoy de una capacidad industrial y unos saberes extraordinarios en la construcción naval? ¿de una eficiente Armada?, ¿de una Universidad muy completa y preparada? ¿de unos centros de investigación en Medicina, Ciencias, Astronomía, Astrometría Geofísica e Hidrografía al más alto nivel?, ¿de una infraestructura portuaria y de comunicaciones potentes? ¿de unas entidades de difusión de la cultura, de las letras y de las ciencias dedicadas y destacables?

Toda la actividad de las unidades, centros y organismos, adscritos a la Defensa sitos en la Bahía de Cádiz, su gasto público, de inversión o corriente, mantiene hoy más de 21.565 profesionales, activos, con puesto de trabajo, o perceptores de rentas del Ministerio.

Lo que fue Cádiz y su bahía, a partir de 1717, fue consecuencia de la política de Felipe V, de su ministro Julio Alberoni, del especial esfuerzo de José Patiño y Rosales y sus sucesores, José Campillo y Zenón de Somodevilla (Marqués de la Ensenada), seguidos entonces, y desde entonces, de toda una pléyade de miembros de cuerpos generales, comunes, de intendentes, especialistas, tropa profesional y funcionarios colaboradores civiles y militares.

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