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Un hombre capaz... y capataz

  • Sebastián Pérez VeranoTapicero, capataz e histórico vecino de El Pópulol Dirigió vestido de Santa Claus un paso con tres reyes magos de carne y hueso

  • Fue Tejero en la parodia de un cuarteto días después del 23-F

Sebastián Pérez en el salón de su casa junto al Cristo de la Amistad. Sebastián Pérez en el salón de su casa junto al Cristo de la Amistad.

Sebastián Pérez en el salón de su casa junto al Cristo de la Amistad. / germán mesa

La vida de Sebastián Pérez es una historia ligada a la Semana Santa desde un prisma digamos que extraoficial, artesanal, amateur y, sobre todo, peculiar. Este popular (del Pópulo) personaje convive en su casa con un Cristo, el de la Amistad, que fue noticia a principios de este siglo. Sebastián lo sacó en procesión y por ello le amonestó la Iglesia. En una magna 'ilegal' o 'callejera', no oficial, inventada por él y en la que salieron varios pasos. Dice que entonces prometió al Vicario no hacerlo más a cambio de que le bendijeran la imagen. Se levanta en medio de la entrevista para buscar el documento que acredita el compromiso. Lo enseña enmarcado. Con la firma del padre Luis Rodríguez Vargas. "Fue un cura que estaba en el hospital de San Juan de Dios. El único que quiso bendecirlo y mira que hablamos con sacerdotes. Unos cuantos", señala Lola, su mujer, al otro lado del salón.

La talla la hizo un amigo "a semejanza del Medinaceli" y mientras la Junta rehabilitaba la casa de Mesón, 6, la imagen estuvo en dos casas de realojo, primero en la calle Solano y por último en Ahumada. Desde aquí regresó al Pópulo en parihuela el día que la administración autonómica hizo entrega de las llaves de la casa remodelada a la familia Pérez. Sebastián logró arrancar a la Junta la realización de una hornacina donde actualmente se venera al Cristo. "Sigue viniendo gente a rezarle y a dejarle flores", apunta Lola. Su marido asegura que famosos como Concha Velasco o José Mercé han estado en el comedor venerando a esta imagen que sus propietarios bajan al patio cada Viernes de Dolores. "Queremos sacarlo a la calle, si hay dinero, porque queremos hacerlo en condiciones, para 2018, cuando cumpla 25 años", asegura Sebastián.

Tal ha sido la pasión de Sebastián por la carga que llegó a sacar un paso navideño. En una surrealista decisión, cuenta que la asociación de vecinos del barrio le propuso sacar a hombros a los Reyes Magos. Él iba de capataz disfrazado de Santa Claus y los reyes de Oriente eran personas de verdad "que tenían que agarrarse a unas banquetas para no caerse con las levantás". Un disparate que, como bien dice Sebastián, "hoy sería impensable". Por aquel entonces dice que las cofradías se molestaron. "Recuerdo que la banda empezó a tocar villancicos y acabó con Alabaré. La recogida fue en la peña La Lechuga", evoca.

Fundó la Asociación Juvenil de Cargadores que lleva su nombre, llamada "la pionera" al ser la primera que sacó en Cádiz una cruz de mayo a la calle. "Nadie la había sacado antes", advierte. Este colectivo "ha hecho una muy buena labor social en el barrio". En sus años mozos fue cargador del Perdón y contracapataz con Antonio Santana durante diez años. A esta cofradía de sus quereres sigue ligado de alguna forma. Cada año, junto a su mujer, prepara el caldito y los montaditos de pringá para los cargadores. "Y fui patero del Huerto durante 20", precisa. Se ha quedado con una espinita: "Me hubiese gustado tener la oportunidad de ser capataz en Semana Santa, pero nunca me lo han ofrecido ni yo lo he pedido".

De una afición a otra, en clave gaditana. El Sebastián carnavalero atesora una impagable anécdota. El 23 de febrero de 1981, en pleno Concurso de Agrupaciones, se produjo el intento de golpe de Estado en el Congreso. Pocos días después el cuarteto de Ricardo Villa 'Cuatro parlamentarios parlanchines y estrafalarios' le pidió un favor. "Vinieron a buscarme para que me presentara en la final, en medio de la parodia, vestido del coronel Tejero. Yo puse reparos, la cosa estaba calentita. No quería vestirme de guardia civil y me buscaron un uniforme de guardajardines", recuerda. Lo que vino después no se le olvidará. Y queda para la historia de cómo Cádiz y su Carnaval trató, a su forma, tan delicado momento político. Gritando "¡al suelo!", con tricornio y pistola, logró formar en el Falla un taco de los gordos. "No me esperaba lo que se formó y me entró más miedo. ¡Y al día siguiente estaba la foto en la portada del Diario de Cádiz! Luego salí en la cabalgata y también se lió", cuenta.

Han sido muchas sus vivencias, todas relacionadas de alguna manera con su Pópulo. Un barrio "por donde nadie quería pasar, ni las madres que llevaba a sus hijos al colegio de la Mirandilla, que cogían por la calle Pelota", y que ha sufrido una enorme transformación. "Esto no tiene nada que ver con el barrio marginal que fue", dice. Un barrio capaz de dar personajes tan castizos como Sebastián.

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