El golpe de mano de Madrid

  • Teófila Martínez, sorprendida de que se "haya ignorado al Ayuntamiento"

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"No me sorprendió. Me habían llegado noticias que desde la gerencia del Consorcio se estaba hablando sobre el castillo de San Sebastián. Lo que sí me ha sorprendido es que no se haya tratado el tema antes con el Ayuntamiento, que se nos haya ignorado".

El comentario es de Teófila Martínez. La alcaldesa habla con este diario recién llegada a Cádiz procedente de Madrid donde ha participado en Fitur y ha asistido a la presentación del Bicentenario en la Casa de América, donde Gaspar Zarrías, presidente del Consorcio, ha lanzado un bombazo: su propuesta de ubicar el Memorial de las Libertades en el castillo de San Sebastián. Afirma que no le ha sorprendido la noticia aunque quienes estaban en el acto comentan la incomodidad que se reflejaba en su rostro mientras Zarrías desgranaba su proyecto.

En sus doce años largos de alcaldesa, Martínez nunca se ha mordido la lengua a la hora de definir a los socialistas y a la hora de contestar a propuestas que ella pueda considerar lesivas para sus intereses o los de la ciudad. En esta ocasión, sin embargo, la alcaldesa se muestra especialmente cauta en sus respuestas, en su análisis sobre lo planteado por el presidente del Consorcio que, a la vez, es la mano derecha de Manuel Chaves. Son comentarios que ella misma califica como "reflexiones". Reflexiones que se pueden resumir en tres ideas:

Una, que este tipo de propuestas hay que debatirlas en el lugar correspondiente, en este caso en el Consorcio, y que será allí donde el Ayuntamiento volverá a defender su diseño de castillo como un gran equipamiento cultural y de ocio, con un gran espacio visual dedicado a mostrar los 3.000 años de historia de Cádiz. Un espacio que "sirviera para dinamizar nuestra cultura y turismo".

Dos. A la vez que cree adecuado que la ciudad cuente con un Memorial de las Libertades, reconoce que todavía no tiene claro cuáles van a ser sus contenidos, sus funciones. Y es esa duda la que le lleva a temer que el castillo, uno de los grandes tesoros desconocidos de esta ciudad, acabe por convertirse en un complejo de oficinas, a modo del Balneario de la Palma, sin incidencia en la vida de la ciudad, y advierte que el extenso suelo de la segunda de las islas del castillo no es el lugar más adecuado para un jardín botánico. "No es una crítica, pero no considero que sea un atractivo turístico, de ocio".

Tres. En su apoyo al Memorial, considera que pueden localizarse otros espacios para su ubicación. Vuelve a plantear los dos edificios que completan la fachada principal de la estación ferroviaria de 1905, aunque su superficie no es mucho más extensa que las dependencias existentes en la primera isla del castillo, que ella considera escasas para el Memorial. Esta excusa pone cuando se le plantea la posibilidad de compatibilizar espacios en el castillo: la primera isla para el equipamiento que propone Zarrías y las casamatas de la avanzada para el espacio cultural y de ocio que defiende el Ayuntamiento. No plantea la alternativa de los Depósitos de Tabacalera, que sigue defendiendo que es un espacio ideal para un centro cultural.

sin modelo de ciudad

Junto a estas reflexiones mesuradas, la propuesta de Gaspar Zarrías supone un cambio sustancial en la visión del Bicentenario que hasta ahora se venía aportando desde la Junta. Conviene no olvidar que hasta hace apenas unas semanas la recuperación del castillo de San Sebastián no era del interés de la administración autonómica, cuyo delegado de Gobernación, José Antonio Gómez Periñán, había dejado claro que era un inmueble que nada tenía que ver con 2012. Y que todo lo que hasta ahora se ha ejecutado en el mismo en materia de restauración ha sido pagado con el dinero del Ayuntamiento. Desde 2003 descansa en Madrid la petición de subvención, con cargo al 1% cultural, para acometer obras en el recinto. La memoria histórica comienza a fallarle a algunos en el análisis de la paternidad de determinados proyectos.

Todo esto sirve para concluir que, a fin de cuentas, el gran problema es que Cádiz sigue sin tener un modelo claro de desarrollo, ni de unos ni de otros. No valen cuñas publicitarias y proyectos de gran calado cuando lo que se debe ofrecer es un diseño integral. No se puede meter con calzador un edificio administrativo en un tesoro arquitectónico, ni pintar en el mismo museos y auditorios sin tener las ideas claras de cómo se puede desarrollar y, sobre todo, mantener. "Me gustaría que los gaditanos dijesen algo, que opinasen", pedía la alcaldesa a este diario. Tal vez, después de Carnaval.

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