La falta de civismo desluce los cinco jardines protegidos

  • El parque Genovés, los paseos Carlos III y Alameda y las plazas de Mina y Candelaria están catalogados desde 2004

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Tienen en común el ser jardines históricos con una intensa utilización y estar el casco antiguo de la ciudad. El parque Genovés, los paseos de Carlos III y Alameda y las plazas de Mina y Candelaria se inscribieron en el catálogo de Patrimonio Histórico andaluz el mismo día, el 24 de febrero de 2004. Por aquel entonces, la conservación de estas zonas verdes dejaba mucho que desear; a día de hoy ha mejorado pero aún no superan la prueba del algodón. Las multas que se pueden imponer a los que dañen estas zonas catalogadas no parece haber desanimado a los vándalos.

En estos jardines se invierte trabajo y dinero municipal para su mejora. Se han acometido reformas en el parque, en la Alameda y en la zona central de Mina, además de haberse reforzado en los últimos tiempos el personal de mantenimiento, pero sigue habiendo desperfectos y suciedad atribuibles a uso intensivo y a la falta de civismo.

Un buen número de operarios se afanaba el martes por la mañana en cuidar el parque, algo que se nota, al igual que la reforma de la cascada, cuya gruta aparecía más limpia de lo que ha estado durante los últimos años. Esto no evita que haya algunas pintadas en bancos y en el interior de la gruta, que falten bordillos en los parterres y que sí se acumule alguna basura en el interior del cerrado teatro José María Pemán. Y que no funcionen las fuentes del paseo de las palmeras, reparadas hace poco tiempo. Según el Ayuntamiento, las han apagado porque las van a pintar.

El equipo de gobierno municipal indica que en 2007 y lo que llevamos de 2008 se han reparado bancos, se han realizado catorce actuaciones de borrado de pintadas y además se han arreglado cisternas y servicios, juegos infantiles y se han colocado las barandillas de la cascada.

En el Paseo Carlos III se han reparado y pintado los bancos en cuatro ocasiones en este tiempo. La zona aparece limpia, pero no como nueva: faltan algunas losas en el suelo y en los muretes, lo que le da un aspecto descuidado. Lo mismo pasa en la Alameda en los bancos, mientras que en el pavimento sí que se nota el arreglo acometido recientemente. En uno de los paseos más apreciados que tiene la ciudad, el principal problema es la falta de educación: la basura que había por allí eran botellas, bolsas y plásticos depositadas hacía poco tiempo. Tanto en la balaustrada de la Alameda como la del paseo de Carlos III crecen yerbajos incontroladamente.

Peor está Mina, con el pavimento hecho un desastre a la espera de que se cumplan los planes municipales de arreglarlo por fases. En esta plaza se han realizado 71 actuaciones de borrado de pintadas y cinco de reparación de bancos, lo que no impide que haya asientos con la parte de abajo sin pintar y que haya pintadas en el mármol. También hay zonas que deberían ser verdes absolutamente peladas y no se han repuesto los dos árboles que cayeron hace unos meses durante una tormenta. En la especie de parterre que está junto al Museo Provincial se han roto losas.

Pero más descuidado aún está el último jardín protegido de la capital gaditana, la plaza de Candelaria, también víctima habitual del vandalismo. En 68 ocasiones desde 2007 hasta ahora se han borrado pintadas, y sigue habiendo. Hasta ocho veces se han arreglado y pintado bancos, y desde hace unos días uno aparece sin respaldo y sin asiento, y no es el único que acumula desperfectos en el espacio, junto a Mina, que peor puntuación obtendría en este examen.

El teniente de alcalde de Mantenimiento Urbano, Juan Antonio Guerrero, afirma que "como demuestran los datos existe una gran falta de conciencia cívica por parte de aquellos que realizan estos actos vandálicos, puesto que hay ocasiones en las que se daña el equipamiento urbano cuando ni tan siquiera se han terminado los trabajos de reforma. Desde el equipo de gobierno gaditano pedimos al ciudadano un esfuerzo para convivir todos con las normas del civismo, puesto que estamos realizando esfuerzos enormes desde las arcas municipales para mantener nuestro mobiliario urbano en buenas condiciones. Cabe destacar que, en cuanto a los bancos, son constantemente vandalizados. La reposición en bancos de madera es permanente. Es frecuente el descuelgue de los posabrazos de fundición en los bancos con loza de mármol. En Mina, por ejemplo, aparecen algunos bancos en los paterres, y en la Alameda los tiran al mar. También es diaria la destrucción de juegos infantiles, que son pintados y reforzados constantemente. En relación con la solería, las plazas son las más sufridas en la rotura del suelo, desapareciendo las piezas de mayor valor".

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