Yasmina e Ignacio vuelven a casa por Semana Santa

  • Los adolescentes gaditanos dados por desaparecidos hace dos meses regresan a sus hogares sanos y salvos

El cartel que difundieron los padres de Yasmina y de Ignacio por las redes sociales. El cartel que difundieron los padres de Yasmina y de Ignacio por las redes sociales.

El cartel que difundieron los padres de Yasmina y de Ignacio por las redes sociales. / D. C.

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Después de casi dos meses con el alma en vilo, en las casas de Álvaro, de Concha y de Paco, sonó por fin el teléfono el pasado Jueves Santo. Eran Yasmina e Ignacio, hasta ese día oficialmente dados por desaparecidos después de que tomaran en Madrid un autobús rumbo a París el último 20 de febrero. Cuando se quedaron sin dinero, se pusieron en contacto con sus padres. Así de sencillo. Y de complicado para sus familias.

Atrás quedaban ocho largas semanas de angustia, de insomnio, de llamadas a la Policía, a la Guardia Civil, al Juzgado y a los medios de comunicación. Cincuenta y dos días de rastreo inútil en internet -procuraron no dejar pistas- y de llamadas de ayuda en las redes sociales. Ocho semanas de búsqueda entre carteles de personas que desaparecieron como ellos o que quizá no tuvieron la misma suerte.

"Ignacio: 17 años, (...) metros de estatura, cazadora negra de motorista. Yasmina, 17 años, (...) metros de estatura, pelo castaño, ojos marrones, cazadora Puma, complexión fuerte. Desaparecen el 20/2/2017. Ese mismo día cogieron un bus de Madrid a París", alertaba un anuncio. Enmedio, una investigación abierta por la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional y una comunicación a la Europol que no dieron ningún resultado. La única pista, unos billetes de autobús.

"Yasmina me puso un mensaje por WhatsApp el Jueves Santo diciéndome que quería volver", cuenta a este periódico Álvaro, su padre, tan perplejo todavía por la aventura de su hija como indignado por la actuación policial. "En todo este tiempo no han hecho nada. Cuando presenté su carné no constaba la desaparición. Y todavía están pendientes de la autorización de un juzgado. De hecho, me llamaron el lunes para comunicarme que mi hija había aparecido, cuando estaba conmigo desde el viernes".

Pese a ser todavía menores, la proximidad a la mayoría de edad de los dos, la voluntariedad de la supuesta desaparición y el hecho de que decidiesen no dejar pistas tomando un autobús y no un avión, por ejemplo, y paralizando su actividad en las redes sociales, relajaron las pesquisas, reconocieron a este periódico fuentes policiales. Yasmina cumple 18 años en mayo e Ignacio, los mismos en julio.

"Estuvieron unos días en París y luego se trasladaron a Lyon. Allí alquilaron un apartamento con el dinero que tenían e intentaron encontrar trabajo, pero no lo consiguieron. Cuando se les acabó, llamaron", cuenta Paco, el padre de Ignacio. Dice saber por qué tomaron esa decisión, pero prefiere no hablar de ello. "Lo importante es que están bien y en casa; no culpo a nadie: con la edad que tienen, cada uno es plenamente responsable de lo que hace", explica.

Ignacio ya se ha incorporado al instituto de la capital gaditana en el que cursa bachillerato y Yasmina lo hará en breve en otro distinto al que estaba matriculada, cuenta su padre. Ninguno de los dos ha querido hablar con este medio.

Fin de una aventura adolescente y de un mal trago familiar.

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