"La obra del Valcárcel debe empezar en el segundo semestre sin más retraso"

  • Felipe Sanz, consejero delegado de la promotora del hotel, confía en que esté en funcionamiento en el primer trimestre de 2011 · El edificio, que recuperará todas sus fachadas, tendrá más luz y amplitud

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Han pasado seis años desde que se planteó la transformación del colegio Valcárcel en un hotel y la empresa promotora, Zaragoza Urbana, propietaria también del Hotel Playa, aún no cuenta con los permisos necesarios para iniciar las obras. Es cierto que la modificación del PGOU afronta ya los últimos trámites y que se espera que éstos culminen en unos dos meses, pero la empresa reconoce que "ya hemos escuchado estos plazos varias veces", por lo que no se lo creerán hasta tener toda la documentación en regla, además de otro mes de la tramitación de la licencia de obra.

Por si acaso, Zaragoza Urbana está trabajando para adelantar diversas actuaciones, según declaró ayer a Diario de Cádiz su consejero delegado, Felipe Sanz. En estos tres meses se van a realizar los estudios arqueológicos y se plantea también derribar los edificios anexos al inmueble original e incluso una crujía de este edificio que se levantó en la década de los sesenta del pasado siglo.

También se quieren ultimar las negociaciones con la Escuela de Hostelería que, finalmente, no seguirá en el edificio. Se estudia la compensación que se le puede dar a esta institución que, atendiendo al convenio firmado hace seis años, tenía garantizado doce años de estancia en su antigua sede. Habrá más sitio para el hotel.

Con todo, el objetivo de la empresa es iniciar las obras "sin más retraso" a lo largo del segundo semestre de este año. Fuera de esta fecha será complicado cumplir los plazos de tener listo el hotel en el primer trimestre de 2011. "Queremos que esté abierto con un año de antelación al Bicentenario, para ir retocando su organización". Será una obra compleja ya que se actúa sobre un edificio histórico ya consolidado. La inversión a realizar se eleva a unos 40 millones de euros, con una creación de entre 60 y 80 puestos de trabajo directos. En cuanto al nombre, se barajan varias alternativas.

El retraso que las distintas administraciones han ido acumulando en la aprobación de la actuación en el Valcárcel ha favorecido a la redacción del propio proyecto, según reconoce Felipe Sanz. Rafael Moneo, Tomás Carranza y Francisco Montero han elaborado un proyecto del que Sanz se muestra especialmente orgulloso. El tiempo extra "ha permitido a los arquitectos mejorar la filosofía del proyecto como una pieza urbana a recuperar. Se recupera para el siglo XXI el edificio original".

El interés por recuperar la visión de este inmueble ha motivado cambios en toda la trasera del mismo, donde irá un edificio de nueva planta para diversos servicios del hotel. Respecto a la maqueta primitiva, se ha rebajado la altura haciendo un quiebro su fachada para completar la plaza pública de Celestino Mutis. Igualmente se ha potenciado la luminosidad natural y las conexiones entre todos los edificios que conforman el complejo. Han sido trabajos especialmente centrados en el interior de los mismos ya que, según Sanz, aún no se ha tratado sobre el diseño exterior, fundamentalmente del salón de congresos.

Se reconoce "enamorado" de este proyecto, al que la empresa ha mimado de forma muy especial, destacando que "la categoría de un arquitecto como Moneo se ve en que mejora las ideas de forma constante, y en este sentido, el retraso administrativo ha favorecido un trabajo más intenso".

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