La UCA desvelará el impacto de la Bahía de Cádiz en el efecto invernadero

  • El objetivo es definir si este ecosistema funciona como fuente o sumidero de CO2

Científicos de la Universidad de Cádiz (UCA) han iniciado un estudio de investigación para analizar los flujos de carbono, incluyendo el CO2, que se establecen entre los distintos compartimentos de la Bahía gaditana. Concretamente, en un eje que va desde la marisma hasta el océano abierto, teniendo en cuenta los procesos de generación y eliminación de este gas que tienen lugar en estas masas de agua y también los intercambios con la atmósfera y el sedimento.

Las emisiones de CO2 son el primer causante del aumento de la temperatura del planeta debido al efecto invernadero, de manera que, con este proyecto de excelencia, incentivado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa con 217.000 euros, desvelarán el papel de la Bahía de Cádiz en cuanto a los intercambios de carbono con la atmósfera.

Existe un equilibrio natural en las concentraciones de CO2 entre el mar y atmósfera, de forma que cuando hay menos cantidad en esta última, el mar emite al aire este gas, y viceversa. De ahí que la cuantificación del balance de carbono tenga gran interés, dado el papel del CO2 como gas de invernadero y su acumulación progresiva en nuestra atmósfera, como han explicado los expertos a Andalucía Investiga.

"El objetivo principal es definir el papel de la Bahía de Cádiz como fuente o sumidero de carbono y conocer los intercambios de este gas que se producen entre el sistema litoral gaditano y la zona oceánica adyacente", según afirmó el investigador principal del proyecto, Fidel Echevarría. Así, el cálculo del balance neto de carbono en la Bahía permitirá a estos científicos "resolver si este ecosistema, considerado de forma integral, funciona como fuente o sumidero de CO2 atmosférico".

Se parte de la hipótesis de que la Bahía funciona como sumidero de carbono, convirtiendo CO2 en carbono orgánico que se canaliza hacia los sedimentos y hacia el océano adyacente, "con la consiguiente proliferación perjudicial que esto puede provocar bajo esta nueva forma de carbono".

Con el fin de resolver este objetivo, están realizando un registro en continuo con una boya oceanográfica colocada en el estrecho de Puntales, la zona más estrecha de la bahía en la que las velocidades de corriente son máximas. La boya recogerá datos de salinidad, temperatura, turbidez, nivel del mar, intensidad de la corriente, entre otros, para transferirlos en tiempo real por radio a una estación receptora en el Centro Andaluz de Ciencia y Tecnología Marina, donde se recibe esta información y donde se creará una base de datos pública.

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