Coronación de maría auxiliadora Visita del Cardenal de Sevilla

El Príncipe y la Reina salesiana

  • Carlos Amigo Vallejo presidió ayer en la parroquia de San José el primer día del triduo de coronación de la Patrona de Salesianos, cuya presea, aureola y cetro que lucirá desde el sábado fueron presentadas

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Llegó con algo de retraso sobre lo previsto, pero no se movía un alma. La presencia de Carlos Amigo Vallejo, Príncipe de la Iglesia y arzobispo de Sevilla, congregó a numeroso público en la parroquia de San José, siempre fieles a las intervenciones del cardenal en la capital gaditana.

El primer día del triduo de coronación de María Auxiliadora comenzó con un cuarto de hora de retraso, momento en que Amigo Vallejo hizo acto de presencia por la puerta principal y la nave central del templo de Extramuros revestido de azul inmaculista. Delante de él marchaba una comitiva compuesta por la asociación María Auxiliadora, el centro juvenil Enlace, la asociación de Antiguas Alumnas, la escolanía María Auxiliadora, el hogar Don Bosco y alumnos de Infantil, Primaria y Secundaria, además de diversos sacerdotes salesianos (entre ellos el delegado de Pastoral, José Antonio Perdigones y el director del colegio, Juan Carlos Pérez Godoy) y el párroco de San José, el canónigo Óscar González.

El cardenal de Sevilla centró su homilía en la Santísima Virgen, "Madre de Misericordia", a la que comparó con la enfermera que cuida de los pacientes "del hospital de la Misericordia de Dios".

Sobre la coronación canónica, Monseñor Amigo dijo que "recogemos la corona de espinas de Cristo, que ha florecido, y la hemos puesto sobre la cabeza de su Madre". "Cristo llevó la corona de espinas para su Madre lleve la de flores", explicó, haciendo también referencia al boato que va unido a un acto como el que se va a celebrar el próximo 8 de diciembre en la Catedral con María Auxiliadora. "Cuando se trata de la Santísima Virgen María, todo nos parece poco", resumió, destacando "el amor inmenso" que hay detrás de cada coronación.

Una hora duró la presencia de Monseñor Amigo Vallejo en la capital y en la parroquia de San José, una visita que agradeció el padre Óscar, quien hizo saber al cardenal que "aquí tiene usted su casa, donde se le acogerá siempre con alegría". También con palabras de agradecimiento se despidió el arzobispo de Sevilla. El Príncipe de la Iglesia, que llegó ante la expectación, se marchaba entre aplausos después de su visita a la Reina de Salesianos.

La asociación de María Auxiliadora puso el broche de oro con la presentación de las dos coronas (de la Virgen y del Niño), la aureola y el cetro de coronación.

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