La Industria 4.0 marca el camino

  • Las principales industrias de la provincia, la Universidad y la Junta analizan los efectos de la era digitall Formación para los empleados, mayor financiación y compartir experiencias, las principales necesidadesl Cómo hacer llegar la nueva revolución industrial a las pymes, una de las grandes asignaturas pendientes

Representantes de las grandes empresas tractoras de la provincia, de la Universidad y la Junta, ayer en el desayuno informativo celebrado en la sede de 'Diario de Cádiz'. Representantes de las grandes empresas tractoras de la provincia, de la Universidad y la Junta, ayer en el desayuno informativo celebrado en la sede de 'Diario de Cádiz'.

Representantes de las grandes empresas tractoras de la provincia, de la Universidad y la Junta, ayer en el desayuno informativo celebrado en la sede de 'Diario de Cádiz'. / lourdes de vicente

Cepsa, Acerinox, Navantia, Airbus, Universidad de Cádiz y Junta de Andalucía sentados en una misma mesa. Esta rara avis de las citas se produjo ayer en la Hemeroteca de Diario de Cádiz. La excusa, un desayuno informativo moderado por el director del periódico, David Fernández, que tenía como objetivo hablar de la denominada Industria 4.0. Una de las conclusiones que todos extrajeron ayer fue muy simple: necesitan verse más, compartir y aprender unos de otros para que esa llamada a la modernidad industrial, ese Blade Runner 2049 mejore al anterior y consiga hacer de Cádiz un paradigma en la implantación de nuevas tecnologías, de robotización, de big data y del análisis de sistemas.

Algunos llevan ventaja, fruto del uso cotidiano y de la obligación que requiere ir un paso por delante de la competencia. Otros lo hacen casi con el pie cambiado. Ayer, el enorme potencial industrial de Cádiz sentado alrededor de una mesa, se dio cuenta de que tienen todo a su alcance, solo hay que cogerlo y ponerlo en marcha. Fueron muchas las preguntas que estas mismas empresas lanzaron y otras tantas respondidas.

Los encargados de dar cuenta de esta puesta al día fueron Alberto Gutiérrez, director de Operaciones de Military Aircraft en Airbus Defence and Space; Eduardo González Mazo, rector de la Universidad de Cádiz; Pablo López, director de Navantia en la Bahía de Cádiz; Rubén Armenta, responsable de fiabilidad de la refinería de Cepsa en San Roque; Antonio Moreno, director de la factoría de Acerinox en Palmones; y Gema Pérez, delegada territorial de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía.

Todos coincidieron además en varias cosas. Una de ellas, que la implantación de esa Industria 4.0 no es un deseo, una manera de abrirse a nuevos mercados o un ensayo tecnológico en la producción. Es una necesidad marcada por el ritmo de la competencia. "Si no estamos nosotros estarán ellos", decía el representante de Airbus (que acudió a la sede de Diario de Cádiz acompañado por el director del Centro Bahía de Cádiz (CBC) de Airbus en El Puerto, Prudencio Escamilla.

necesidad

Dijo Alberto Gutiérrez, pese a que Airbus invirtió el pasado año en España 400 millones de euros en I+D (la cuarta industria con más inversión de todo el país); pese a que la innovación "está en nuestro ADN", se necesitan dar más pasos. "El guión no está escrito, cada día hay nuevos conceptos de diseño, nuevos requerimientos que, muchas veces, cuesta trabajo implementar por el propio sistema auto inmune de la compañía; pero cada día trabajamos en conseguirlo", dijo. Clara definición.

En medio de estas grandes empresas hay dos nexos de unión: la Universidad y la Administración. En nombre de la primera, el rector de la UCA, Eduardo González Mazo (que acudió junto a su vicerrector de Transferencia e Innovación Tecnológica, Francisco Javier Pérez), explicó ayer que son muchas las colaboraciones. Este lunes, sin ir más lejos, se baremaron más de 100 solicitudes para 23 contratos de captación de talentos en el ámbito de la Industria 4.0 como iniciativa de la UCA. "La Universidad ha recibido este proceso de una manera más concreta, venimos de un proceso de crisis en España porque hemos basado nuestro crecimiento en la construcción inmobiliaria y de infraestructuras y no basamos ese crecimiento en la creación de centros de investigación y desarrollo", dijo. Pero ahora, continuó el rector, "estamos en un proceso de oportunidad: el Centro de Transferencia Empresarial, gracias a la ITI, y el Centro de Fabricación Avanzada (CFA)". Y aquí dio la razón al representante de Airbus, el primero en dar con una de las claves obvias en este proceso: el necesario, pero también revolucionario, cambio cultural. "Hemos pasado del pelotazo y el boom inmobiliario a la sociedad del conocimiento casi obligadamente. Ahora hay que poner el conocimiento que se genera desde administraciones y empresas al servicio del desarrollo socioeconómico de la provincia, que se basa en la competitividad", añadió.

La otra gran industria de la Bahía de Cádiz, Navantia, esconde más de lo que enseña en estos temas. Pablo López dio cuenta ayer de algunos de esos logros que, se supone, forman parte de la Industria 4.0. "En el petrolero que acabamos de poner a flote estos días hay elementos de ventilación que hemos hecho con una impresora 3D; no hay ningún buque en España en estos momentos que haya incluido nada realizado con fabricación aditiva como nosotros", dijo Pablo López. Cómo no, el director de los astilleros de la Bahía se refirió a su propia aplicación de la Industria 4.0, el Astillero 4.0, el epicentro de esa revolución laboral que será el nuevo plan industrial de Navantia. En él incluyen la robotización, y la big data, y el análisis de sistemas, y la innovación... todo lo que debe estar. Y el CFA, el Centro de Fabricación Avanzada, ubicado de manera provisional en los astilleros puertorrealeños, ideado y puesto en marcha junto con Airbus, con financiación de la Junta de Andalucía. Es, o será, el laboratorio doméstico de la industria gaditana desde el que, se supone, saldrá lo mejor de cada mente y que marcará, se supone, el camino a seguir por los demás, en Cádiz y en el mundo.

Pero el máximo responsable de los astilleros en la Bahía fue, además de autocrítico, crítico. Primero admitió que todos tienen asuntos que mejorar en el día a día de la fábrica, lo que esperan solucionar con el desarrollo de su propio plan 4.0: "Con los astilleros inteligentes lograremos una mejora del 25% en nuestros resultados en los próximos cinco años, tanto en costes, como en plazos como en calidad". Pero, después, fue contundente: "Tenemos dificultades para afrontar este reto, primero en nuestra casa, pero no las debemos considerar de importancia. Sí o sí tenemos que estar en esta aventura. Navantia tiene una media de edad de plantilla muy alta, y para eso necesitamos incorporar gente joven preparada y capacitada; aquí tendría mucho que decir, pero no me extenderé. Para afrontar todo esto no podemos perder más tiempo con reuniones o divagaciones, tenemos que afrontar ya este asunto".

los tiempos

Y, más allá de dar por buenos los argumentos usados por el resto de representantes empresariales de la apuesta por la seguridad, el medioambiente o el empleo, Pablo López también quiso referirse a la participación de los investigadores universitarios en las empresas. Se preguntó el dirigente de Navantia "si saben los investigadores si algo que se aplica en la producción, por ejemplo en un petrolero, está funcionando. El equipo de investigación que terminó hace cinco o seis meses no sólo tiene que hacer un proyecto, sino hacer un seguimiento, qué resultado ha tenido para la empresa". Y también lanzó un guante a la Administración: "Estamos viendo que esto va muy rápido. Tenemos que cambiar los tiempos, no podemos estar tantísimo tiempo para desarrollar cualquier proyecto de I+D que tengamos o para desarrollar el CFA, que tenía que haber arrancado muchísimo antes. Hay que hacer ese análisis crítico y constructivo, porque si no, no llegamos".

Cepsa es una de las grandes industrias que tiene parte de ese camino recorrido. Lo explicó Rubén Armenta. Un doble proceso iniciado hace dos años que ha llevado a la refinería a poner en marcha algunos de estos sistemas inteligentes partiendo de una nueva cultura colaborativa. Eso sí, admitió que cuando se baja de la oficina al puesto de trabajo, aparecen las barreras, una realidad distinta para llevar al mundo industrial el mundo digital. Rubén Armenta explicó en el debate que "esas barreras del día a día no están en unas oficinas convencionales, sino en una industria con una atmósfera explosiva (combustible), unas medidas de seguridad muy excepcionales, unas condiciones que hacen de barrera a ese mundo industrial, y empezamos a tratar con dos nuevas vertientes: el desarrollo tecnológico de la industria y desarrollar los procesos. En ese sistema, iniciado el pasado año, se utilizan todos los integrantes de ese mundo digital".

Por eso, avanzó, una gran parte de los recursos de estas nuevas tecnologías van dedicadas a ello. "Los últimos días, la organización ha decidido crear una unidad de transformación digital que se va a encargar de monitorizar y definir una acción más profunda de las acciones en la compañía y a dedicar recursos en este tipo de industria inmadura digitalmente, porque ha vivido épocas de vacas gordas cuando tuvo prematuramente una gran digitalización en los años 80. Hasta ahora se creía que ya bastaba y todo eso ha hecho que toda la industria del oil&gas esté ligeramente aletargada".

¿revolución o proceso?

Antonio Moreno, director de Acerinox, fue ayer el que más experiencia puso sobre la mesa. Dijo que, en el caso de la factoría campogibraltareña, la implantación de la Industria 4.0 no es tanto una gran revolución como un proceso de mejora continua. Recordó que el último es ya el noveno plan de excelencia puesto en marcha en la fábrica "con resultados muy positivos". Esos objetivos pasan, entre otros, por unos puestos de trabajo cien por cien seguros, aplicación de todas las técnicas novedosas, ahorro energético. Eso sí, insistió en que el centro de esta revolución industrial son los clientes, fidelizarlos y lograr la "calidad predictiva: saber qué vamos a conseguir".

Antonio Moreno dio una de las claves de la mañana: la rapidez que marcan los nuevos tiempos. "De la primera revolución industrial a la segunda pasaron 100 años; ahora, cada dos o tres años hay una nueva, con lo que es fundamental ese cambio de mentalidad, ese cambio cultural para saber adaptarnos". Le secundó en su afirmación Juan Almagro, jefe del Departamento de I+D+i de Acerinox: "Puede que estamos dando por seguro el éxito de elementos de sincronización con la industria y no es así. La industria 3.0 tiene que llegar a ser 4.0 y las empresas tenemos que ser ágiles como demanda el mercado".

Pero, estando todos de acuerdo en que la revolución digital, la Industria 4.0 ha de ser una realidad lo antes posible en las grandes industrias tractoras, ¿cómo se logra aplicar este concepto a una de sus bases fundamentales, las industrias auxiliares, las pymes que son gran parte de su éxito? La respuesta fue prácticamente unánime: tienen que estar con ellas, pero tienen que adaptarse. Para ello son necesarias la formación y los recursos económicos. Y en este punto tuvo mucho que decir la representante de la Junta de Andalucía.

la administración

Gema Pérez detalló que "en anteriores revoluciones industriales, esta provincia no supo hacerlo fundamentalmente porque apostó por el sector servicios y la construcción; a partir de ahí comenzamos a hacer el camino hacia esta cuarta revolución industrial, que no es más que la digitalización de nuestras empresas". Explicó que la Junta ha creado una red de innovación "donde no hay un sector que haya llamado a la puerta de la Junta para innovar, digatilizar o avanzar tecnológicamente que no la haya encontrado abierta". Y puso ejemplos: el Centro de Fabricación Avanzada, el Centro de Industrias Digitales, El Centro de Transferencia Empresarial, el Centro Tecnológico del Vino, el Centro de Innovación Logístico; el Centro de Innovación del Motor, el de la Piel o el de energías renovables. "Todos los que hoy quieren innovar encuentran puerta abierta. Y todo lo hacemos con recursos financieros. La apuesta es en todos los sentidos, no solo por la necesidad de esta provincia de reconvertirse en función de lo que no hay, sino que además trabajaremos con las empresas en todas sus necesidades, también en formación. La industria 4.0 no dejará de crear empleo, los creará pero con otros perfiles y ahí estará esta Administración adaptado centros de formación a las necesidades y retos de las empresas", añadió.

Al final, todos se dieron cuenta de que dependen unos de otros más de lo que a ciencia cierta saben. La UCA tiene programas en marcha con las empresas tractoras: cátedras del sector naval con Navantia; programas de investigación con Airbus; programas de Industria 4.0 con Cepsa y próximamente con Acerinox... Entre Navantia, Airbus, la UCA y la Junta, todo tipo de centros de innovación e investigación o el clúster marítimo naval. Son muchos los cimientos pero, puestos a echar en falta, quizás haya aún que construir el andamio que llega desde ese techo industrial y tecnológico a una base empresarial y laboral que aún no han arrancado el proceso: las pymes.

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