Cuidadores titulados para los ancianos y enfermos

  • Empresas dedicadas a este servicio ofrecen personal con formación académica

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El cuidado de ancianos o personas mayores enfermas es otro sector en el que se asienta el intrusismo laboral. Así lo han revelado los sindicatos UGT y CCOO. No obstante, existen empresas especializadas que ofrecen este tipo de asistencia a domicilio con las máximas garantías. En este sentido, estos negocios hacen de intermediarios para la contratación de personal que atenderá a personas con dependencias.

Esas empresas facilitan este servicio tras haber seleccionado al personal a los que se le pide titulaciones específicas para desarrollar esa labor. Como mínimo se exigen las titulaciones de auxiliar de enfermería o geriatría. En la provincia ya se han asentado varias firmas que trabajan en este sector, como por ejemplo 'Abrazos Cádiz' o 'Acudo', que disponen de oficinas en la capital gaditana.

Responsables de este sector destacaron la importancia de que los trabajadores de asistencias a domicilio dispongan de una formación académica, ya que en muchas ocasiones se ven obligados a cambiar sondas o a inyectar dosis de algún medicamento. También hay que tener en cuenta que estos profesionales se dedican al cuidado de personas que sufren Alzheimer, Parkinson u otra enfermedad degenerativa.

Otra de las reivindicaciones del sector de asistencia a domicilio se centra en la dignificación de este tipo de actividad laboral y al rechazo al intrusismo de personal que "cobran en negro" puesto que no están dados de alta en la Seguridad Social.

De hecho, CCOO y UGT señala que hay muchas personas que llevan a cabo esta actividad profesional sin estar autorizados legalmente para ello.

El secretario provincial de Empleo de Comisiones Obreras, Manuel Campoy, manifestó que hay una gran número de personas que "cuidan ancianos sin estar dados de alta".

La economía sumergida en este sector existe desde hace años y para colmo los sindicatos insisten en que con la recesión económica aumentarán, sin duda, las contrataciones irregulares y, con ello, la precariedad laboral.

"Es un parche a la época", dice Campoy ante la creciente demanda de gente que quieren trabajar a domicilio sin un contrato que regularice su situación laboral. La mayoría de estas personas que ofrecen sus servicios, tanto para cuidar ancianos como para labores de limpieza, coincide en que posee una escasa formación académica y sin excesivas pretensiones de conservar el trabajo a largo plazo.

Farolas, semáforos o señales de tráfico de las ciudades son los soportes que utilizan muchas mujeres para colocar un cartel con su número de teléfono y su ofrecimiento para trabajar en una casa ya sea como empleada del hogar o para cuidar niños o ancianos. Comercios e incluso centros públicos también sirven de escaparates para colgar esos rótulos a la caza de un trabajo.

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