El Carnaval 2015 se despidió con actividades para todos los públicos

  • Una fiesta infantil, coplas callejeras, tangos y eventos gastronómicos protagonizaron el Domingo de Piñata

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El Carnaval 2015 se despidió de Cádiz ofreciendo momentos para todos los públicos. Bullas para los más atrevidos y zonas de mucha tranquilidad y buenas coplas para los que buscaban más esencia. Fiestas infantiles, tablaos y celebraciones gastronómicas completaron la oferta de un Domingo de Piñata marcado por el buen tiempo y cerrando una semana en la que el cielo, salvo las primeras horas del sábado, se ha convertido en gran aliado de la fiesta gaditana. La quema del Dios Momo y de la Bruja Piti en San Antonio cerraron el Carnaval oficial a la espera del Carnaval Chiquito del próximo domingo.

Las citas gastronómicas siguen teniendo tirón. Las colas eran considerables a la espera de la berza en la asociación de vecinos de San Carlos, de pescaíto frito en Candelaria y de huevos fritos con papas en la Cabronada de la plaza del Falla. En esta última celebración, organizada por la peña Fletilla-Theo Vargas por primera vez en Fragela, se repartieron 3.200 huevos y 250 kilos de papas, todo frito con 90 litros de aceite. El presidente de la entidad, Federico Maline, hijo de un antiguo trabajador de 'Diario de Cádiz', mostraba su satisfacción por este nuevo enclave para la Cabronada, "una plaza con más espacio". Precisamente sobre este lugar se manifestaba Antonio Montiel, presidente del Aula de Cultura del Carnaval de Cádiz que celebraba a la vez en Fragela la final de su concurso de presentaciones. "Estaba infrautilizada en Carnaval y nos alegramos de haberla recuperado. Aquí nos vamos a quedar para siempre", decía. En ese momento cantaba la comparsa de José Luis Bustelo, 'La construcción', con hijos de componentes en la fila delantera.

Los carruseles de coros arrancaron más tarde de la hora señalada. A las dos y media, en la plaza del Cristo de la Vera-Cruz cantaba su tango de presentación el coro 'Los rojos'. En la plaza de Mina, junto al callejón del Tinte, se subían poco a poco a la carroza los integrantes de 'La Trattoría', que venían de cantar en Candelaria para recoger el segundo premio de tangos de la peña La Estrella. En Mina se repartían varios coros, entre ellos el juveni'Los afortunados' o los adultos de 'Los ilegales', 'Los mercaderes', 'La fábrica de humo', 'Sé ke samurais por mi katana', 'La fiesta' o 'La banda callejera'.

Sobre las dos de la tarde cantaba la chirigota del Selu 'Ahora es cuando se está bien aquí' en el Oratorio San Felipe Neri y un poco más tarde lo hacía la del Love, 'El que entra no sale', en el Mentidero. A las tres y media de la tarde la escalera de Correos se volvía ochentera con 'Los superpop' de Vera Luque mientras el cuarteto 'Los niños de la Mary' se encontraba en Candelaria y 'Los del puntazo en el coco', de Manolo Santander, estaba en la calle San Miguel. Muy cerca, en Barrié ya casi Novena, la chirigota femenina 'Las que sienten y padecen' lamentaban ser nueras de una suegra a la que no pueden soportar.

Llamaba la atención el sonido de instrumentos como el clarinete en el Palillero. La Orquesta Caballati, ante la puerta de una perfumería, entonaba un popurrí de estribillos famosos, entre ellos los de 'Los yesterdays' y 'Tres notas musicales'. Enfrente, pegada a la Farmacia Central, ofrecía sus coplas la comparsa de Nono Galán 'Los novios de Cádiz'. En la calle Montañés, ante la puerta del monasterio de Nuestra Señora de la Piedad, el romancero 'Frankenstein' colapsaba la vía desgranando sus numerosos puntos.

A la vez que por el tablao de Candelaria pasaban las agrupaciones premiadas en los concursos de la peña La Estrella -sobre las cinco actuaba 'El reino de Don Carnal'-, en la plaza de San Agustín se producía un bonito encuentro de segundos premios que se cruzaron coplas, ya que la batea del coro 'La niña bonita' llegaba al sitio cuando estaba cantando la comparsa de Tino Tovar 'Los gadiritas'. El citado coro se paraba luego en la antigua cervecería Joselito para dar la vuelta por Canalejas buscando la plaza de El Cañón, su hábitat natural. A esa hora, pasadas las cinco y media, el cuarteto callejero de Manolo Morera, 'No hay esquimal que por bien no venga', congregaba a un nutrido público ante la puerta del BBVA de la calle San Francisco.

Fue un Domingo de Piñata sin grandes aglomeraciones que finiquitaba un buen Carnaval. Y si en San Antonio ardían Momo y Piti, los capillitas más impacientes procedían a la quema de los primeros inciensos. Ya en plena cuaresma aún quedan los últimos coletazos del Carnaval Chiquito.

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