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Barco fantasma en La Caleta

  • El estado del edificio de Náutica es absolutamente penoso, con el puente de mando descarnado, sin ventanas y con los techos de escayola caídos

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Hay un barco fantasma que no es errante. Tiene mástil pero jamás ha pisado el agua aunque dialoga con ella a diario. Es un barco en tierra, un edificio que formó marinos hace años y que hoy es un inmueble desvencijado, decrépito, un dolor para la vista y una vergüenza para los que tendrían que hacer algo con él, en este caso la Junta de Andalucía.

El antiguo edificio de Náutica se va a quedar solo en el punto más negro que ha tenido la ciudad en lo que se refiere al patrimonio en los últimos años. En el Olivillo ya se han empezado las obras para convertirlo en el futuro en un centro de transferencia. Más de tres décadas han tenido que pasar para que la ruina empiece poco a poco a desaparecer. Antes ya se ha hecho en el colegio mayor Beato Diego de Cádiz y se está a la espera de Valcárcel, que al menos va dando pasos al frente para convertirse en el futuro en la Facultad de Ciencias de la educación vecino de un hotel de nueva planta.

La recuperación del Olivillo, del Beato Diego y la futura de Valcárcel lo dejan en solitario

Pero Náutica no tiene futuro ni se le espera. Este edificio fue indultado cuando la Junta lo tenía ya todo cerrado para tirarlo porque, según el criterio de sus técnicos, estaba en ruinas y costaba más la restauración que hacer uno de nueva planta. A su amparo viene el Colegio Oficial de arquitectos y el Ayuntamiento, que consiguieron parar el derribo. Entonces la Junta quería hacer un nuevo edificio para albergar algunas de sus sedes administrativas. Eran tiempos de vacas gordas pero el proyecto quedó finalmente en el olvido.

Lo que hay ahora es que la parte que se consideraba más valiosa del edificio, aquella que se encuentra en la parte superior, lo que simulaba un puente de mando de un barco, está completamente descarnada. Las esquinas es como si hubieran recibido mordiscos porque hay zonas que se han caído.

De hecho, todo el perímetro del edificio se encuentra completamente vallado y en algunos sitios incluso hay mallas para evitar l caída de cascotes. También la Junta de Andalucía ha puesto mucho empeño para que nadie pueda acceder al interior y está prácticamente sellado para evitar problemas de seguridad.

Incluso hay grandes carteles que prohiben aparcar delante del edificio y piden que no se ande debajo de él. En la mañana del viernes, curiosamente, había dos coches aparcados detrás de la valla que pertenecían a las personas que estaban ejecutando las obras en el Olivillo detrás de las vallas de seguridad.

Además de la parte superior, la mayoría de las ventanas del edificio se encuentran apuntaladas y sin cristales. A través de ellas se puede ver el ruinoso estado del interior con techos de escayolas absolutamente descolgados. Por la parte que da al lateral de la calle Matía Calvo, se puede ver una especie de reunión fantasma, los restos de algo que quedó como signo de que allí hubo gente alguna vez. Así, se puede ver un corro de sillas como único elemento de algo de humanidad.

Este edificio, además de ese puente de mando y la forma que trataba de imitar a la proa de un barco, tiene un mástil en el jardín de entrada que va acumulando óxido. En una de las fachadas más bonitas de la ciudad, la ruina pura asoma en sus mismas narices. El contraste puro.

El edificio de Náutica fue inaugurado en 1968 y es obra de los arquitectos José López Zanón y Luis Laorga Gutiérrez, que en su día fueron de los más prestigiosos de España. El inmueble se considera una joya y esta reconocido en el Registro general de Arquitectura Contemporánea.

Cuando se habla de barco no es una casualidad ya que las publicaciones hablan de él diciendo que tiene "una inconfundible imagen naval, que le otorgaron su rotunda proa curva, los huecos horizontales, el puente de mando y el mástil". Hoy en día ese barco está a la deriva, lleno de fantasmas y víctima de la falta de fondos públicos.

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