El Atxuri, más vasco que nunca

  • El nuevo local, a escasos metros del anterior, se abrió ayer y ofrece los mismos platos de siempre

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El nuevo restaurante Atxuri abrió ayer sus puertas a pocos metros del emblemático local que inundó de olores marineros a la calle Plocia durante su más de medio siglo de vida. Su novedoso decorado, de maderas y piedra natural blanca, hace honor a su nombre, ya que Atxuri, además de ser uno de los barrios más antiguos de Bilbao, significa en vasco piedra blanca.

En la apertura se ofreció a los comensales que acudieron, la mayoría de ellos asiduos al antiguo restaurante, una copa y unas tapas de bienvenida.

Entre las novedades destaca el cambio en la dirección del nuevo local, ya que Jon Anasagasti llevaba desde 1954 al frente, y le ha cedido el puesto a su hija, Marián. Ella se encuentra ilusionada con su responsabilidad. "Es algo que he vivido desde que era pequeña y estoy muy ilusionada con sacar el restaurante adelante. Está claro que me emocioné cuando cerramos el antiguo, pero creo que era necesario el cambio".

Volviendo al decorado, destacar que, a diferencia del que tenía el anterior, con ese emblemático color verde y las baldosas gresite, éste sí es puramente vasco, con maderos cruzados en el techo. Eso sí, el clásico cuadro de Bermeo, la ciudad natal de Jon, sigue presidiendo al final del pasillo, y hay unas baldosas verdes en un rincón como homenaje al ya desaparecido recinto.

La comida que se ofrecerá será la misma, así como los precios, lo que ha cambiado es el aspecto, de un local más tradicional a uno más moderno, pero con la pretensión de que siga siendo un sitio acogedor y familiar. Marián incide al respecto afirmando que "pretendemos que sea lo más acogedor posible y, sobre todo cómodo, para que la gente se sienta como en su casa, que puedan venir a comer solos y que estén contentos".

La nueva barra es uno de los elementos que puede lograr conseguir las pretensiones de la directora, ya que invita a los que entran a quedarse tomando una tapa sin la necesidad de sentarse, aunque hay mesas a su alrededor dispuestas para los que las requieran. Así pues, casi sesenta años después de su inauguración, el Atxuri sigue más vivo que nunca, ofreciendo sus pescados de siempre en la misma calle.

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