Alegría muy contenida, abrazos y lágrimas entre los futuros inquilinos

  • Uno de los pisos recayó sobre una pareja que espera un hijo para este mismo mes

"Se lo merecía, alguna vez tiene que llegar la suerte", decía Gema. El sorteo de ayer conjuró la mala racha que lleva Silvia Pacheco, que ayer lloraba y hablaba por el móvil tras ver su nombre entre el de los agraciados. Gema, su hermana, casi estaba más emocionada que ella. David y Silvia tendrá una casa donde criar a su hijo Alejandro, que nacerá -si es puntual- dentro de quince días. David explica que él vive aún en casa de sus padres, y Silvia, en un piso de alquiler. Esta pareja no se dio cuenta al principio de que les había tocado la casa porque no reconocieron la cifra; creían que le correspondía el de la solicitud, no el de la lista definitiva. El 984 no les dijo nada, pero en la pantalla apareció, un segundo después, el nombre de ella.

José Luis Rodríguez y Silvia Coto podrán iniciar una vida en común cuando les den su piso; ambos viven en casa de sus respectivos padres, tras diez años de noviazgo, y por fin tendrán un hogar. "Esto era muy difícil, una quiniela. De aquí me voy para el trabajo para contárselo a todo el mundo", aseguraba él. A las cuatro y media de la tarde, ambos estaban frente a Soledad, 15, tras haberle echado un vistazo a todas las fincas de la fase.

Francisco Jesús Lucena y su novia, Inmaculada, se fueron de la sala después de saber que les había tocado un piso. Llevan tres años viviendo juntos, en un piso de alquiler en extramuros, y salieron "muy contentos" porque, en realidad, no se esperaban tener la suerte de que les tocara.

Estas tres parejas vivieron esa suerte en directo; otros tendrán que enterarse por familiares o consultando las listas. A todos los adjudicatarios les queda un segundo sorteo, en el que se distribuirán las viviendas concretas en función de la composición familiar.

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