Siete mordiscos en la cara de Naiara

  • Una pequeña onubense de siete meses sufrió ayer una agresión en la guardería 'Pequelandia' de Corrales que le provocó heridas sangrantes. Los padres han denunciado el descuido de una maestra

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Naiara Sánchez sólo tiene siete meses. Nació el pasado mes de octubre, motivo por el que sus padres, Sara Arana y Ciro Sánchez (de 22 y 25 años, respectivamente), no encontraron plazas en la guardería que está situada justo enfrente de su casa, en la barriada onubense del Molino de la Vega. "Los dos trabajan y solicitaron una plaza de guardería; el único lugar que les concedieron fue en la de Corrales, una concertada por la Junta de Andalucía que se llama 'Pequelandia", explicó a este diario la abuela del bebé, Candelaria Domínguez.

En la mañana de ayer, Sara y Ciro llevaron a la cría al jardín de infancia a las nueve de la mañana. Luego se marcharon al trabajo, ella limpiando una escalera; él, de mantenimiento de la empresa de unos familiares. Sólo un puñado de horas más tarde, a las 12.30 horas (el horario de salida del bebé era a las 14.00 horas), Sara Arana recibía en su móvil una llamada que le encogió el corazón: "Una de la cuidadoras me dijo que me pasara a recoger a la niña porque le habían dado un bocadito en la cara, que no era mucho, pero que fuera a por ella".

De inmediato, la madre de la cría llamó a su pareja y se presentó en la guardería. En cuanto descubrió el rostro de su pequeña, Sara sufrió un ataque de nervios y "no podía parar de llorar", recordó. La niña tenía toda la cara "ensangrentada y señalada" y su madre lloraba pidiendo explicaciones a las responsables de vigilar a los chiquillos. El padre de Naiara también perdía los nervios y montaba en cólera en el instante en el que descubrió la "terrible agresión" que había sufrido su hija: "¡A esto no hay derecho!". Las trabajadoras de la guardería "me dijeron que me calmara, que iba a poner más nerviosa a mi hija", agregó Sara, "algo que me sentó muy mal en ese momento, cualquiera hubiera reaccionado igual al ver así a su pequeña".

Ella sospecha que su bebé podría haber sufrido los mordiscos por parte de una compañera de clase "sobre las diez de la mañana", puesto que "cuando yo llegué ya mi hija estaba muy calmada y no tenía los ojos rojos, que es como se le ponen a ella cada vez que llora mucho". Además, "pienso que le han puesto hielo para que no tuviera la cara tan hinchada cuando yo fuera a recogerla y así disimular las heridas", comentó nerviosa.

La familia se dirigió inmediatamente al centro de salud del Molino de la Vega, donde Naiara fue atendida por su pediatra. El parte médico que ya ha sido remitido al juzgado indica que "existen siete mordeduras, con presencia de 22 impresiones dentales con distintos grados de edema y eritema anejo a las mordeduras. Las lesiones existentes en ambos lados de la barbilla y del arco maxilar externos presentan evidencias de sangrado". Una de las tías paternas de lamenor, María José Morgado, explicaba compungida que "Naiara tiene una hermanita de seis años que lo ha pasado muy mal al verla y ha tenido que irse con su abuela".

No obstante, ésta no era la primera agresión de estas características que ha sufrido Naiara en la guardería. Hace un mes, tal y como consta en la denuncia presentada por su madre en el cuartel de la Guardia Civil de Aljaraque y como relató su abuelo, Miguel Fernández, la cría -que no habla ni camina aún- había llegado a casa con una dentellada en la mejilla y "habíamos pedido a la tutora que tuviera más cuidado con ella para que no volviera a ocurrir".

La directora del centro, Irene, que no estaba presente en el momento de los hechos, habló por teléfono con ellos y "dijo que seguro que no era para tanto". Por ello, la familia se trasladó desde Aljaraque a Corrales para que "pueda ver que esto no es algo normal". Una vez allí, la directora quedó perpleja ante la seriedad de las heridas y pidió disculpas a los Sánchez Arana por lo sucedido, insistiendo en que "a la cuidadora la vamos a despedir porque ha descuidado sus funciones", aunque mantuvo en todo momento que la encargada de vigilar a los niños "argumenta que ella estaba en la clase (aunque en ese momento vigilaba dos aulas) y que acudió a asistir a la niña en cuanto la oyó llorar".

Esta versión no fue satisfactoria para los padres, que seguirán adelante con la denuncia y que, de momento, han decidido "no llevarla a ninguna otra guardería porque tenemos miedo de que no la estén vigilando bien, como ella y todos los críos deben ser atendidos". La Guardia Civil hacía acto de presencia entonces para escuchar la versión de los responsables del centro y tomar las medidas oportunas. Naiara se marchaba a casa con los ojos tristes.

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