El cambio climático acarreará un aire de peor calidad y disparará las alergias

  • Las mayor frecuencia de las oleadas de aire africano multiplicará la llegada de las micropartículas · El adelanto en el calendario de floración de las plantas originará una mayor concentración de polen

El aumento de las temperaturas que vivirá Andalucía en las próximas décadas como consecuencia del cambio climático tendrá también importantes efectos en la salud de la población. Principalmente porque con menos lluvias, que además caerán cada vez con más frecuencia de forma torrencial, y las temperaturas medias más altas se experimentará una pérdida en la calidad del aire, especialmente por el aumento de las partículas en suspensión. Un segundo problema para las enfermedades respiratorias será el incremento de las alergias, ya que se adelantará y extenderá el calendario de la alta concentración del polen. Los estudios realizados concluyen que a final de siglo la floración del olivo podría adelantarse hasta 24 días, mientras que la de la encina llegaría a tener hasta 57 días de adelanto.

Estas son las conclusiones que expone la Junta en la última edición del informe Medio Ambiente en Andalucía. El estudio pone de manifiesto como uno de los principales problemas para la salud con el cambio climático será el incremento de las intrusiones de aire desde África, lo que aumentaría los niveles de polvo y ceniza.

Estas partículas menores de diez micras constituyen ya uno de los principales problemas de la calidad del aire en Andalucía. El tráfico y la actividad industrial generan en gran parte esta situación, pero en la comunidad hay que sumar aquellas que llegan desde los desiertos del norte de África. Y son precisamente estas intrusiones del aire sahariano las que se esperan que aumenten en las próximas décadas. La consecuencia para la salud, destacan desde la Consejería de Medio Ambiente, será un agravamiento de las afecciones respiratorias. Una situación que será especialmente más grave en las ciudades de mayor tamaño y las cercanas a los núcleos industriales, ya que a la contaminación natural hay que sumar la que llega desde el tráfico y las fábricas.

El aumento de la temperatura en verano, con un incremento generalizado de entre tres y ocho grados para el último tercio de siglo, incrementará también la frecuencia de días considerados extremadamente calurosos, con los peligros que suponen las llamadas olas de calor. La suma de estos dos elementos -altas temperaturas y peor calidad de aire- hace que aumente el riesgo de enfermedad y muerte entre los niños y los mayores de 65 años.

Un tercer factor de riesgo, añade Medio Ambiente, será el incremento de las afecciones transmitidas por los mosquitos (la presencia del mosquito tigre ya es habitual en Andalucía) y las garrapatas. Los primeros podrían traer infecciones como el dengue, la enfermedad del Nilo Occidental, la malaria o la leishmaniasis. Las segundas podrían extender la encefalitis.

El Plan Andaluz por el Clima, aprobado hace un año por el Consejo de Gobierno, encomendó la adopción de medidas de adaptación ante estos riesgos a la Consejería de Salud. Entre las propuestas aparece reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica, un seguimiento de la mortalidad diaria y su relación con variables climáticas o de niveles de contaminación y aumentar la atención sanitaria relativa a problemas alérgicos.

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