La mujer de Del Valle sufre una crisis en pleno interrogatorio

La decisión sobre la situación judicial de Isabel García, esposa del presunto asesino de Mari Luz Cortés en Huelva, ha quedado aplazada. Pasadas las diez de la noche de ayer, la declarción de la mujer se interrumpía de forma imprevista: la mujer sufría un posible ataque de ansiedad o afección cardiaca justo al final del interrogatorio. Desde el interior del Palacio de Justicia de la capital onubense se alertaba a los servicios de Emergencias y, después de una primera asistencia, fue trasladada al hospital de la prisión de Sevilla II.

Se aplazaba así la decisión de la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Huelva, María José Fernández Maqueda. Fuentes judiciales confirmaron que la mujer no llegó a firmar su declaración -aunque la secretaría del juzgado daría fe de sus palabras- pero la acusación particular, en nombre de los padres de la niña, había solicitado para Isabel García prisión provisional por el asesinato de Mari Luz y la vistilla no pudo llegar a celebrarse.

Trasladada por la Guardia Civil y esposada, la mujer del pederasta llegó al Palacio de Justicia procedente del centro psiquiátrico penitenciario de Sevilla II a las 16:45. Durante más de una hora, los forenses mantuvieron una entrevista con Isabel para determinar su capacidad para prestar declaración. Sobre las 18:30 fue conducida hasta la juez.

Después de su detención el pasado 25 de marzo en Cuenca, junto a su marido y su cuñada Rosa, García quedó en libertad. Tres días después fue arrestada por quedarse de brazos cruzados cuando su marido abusó sexualmente de su hija.

De lo que ha trascendido de su declaración, Isabel contó a la Policía que en la tarde del 13 de enero se retiró, junto a Santiago del Valle, a dormir la siesta hasta las 14:50. Sobre las 16:00, según su relato, se despertó y se dio cuenta de que Santiago no estaba en la habitación. Se levantó y se percató de la ausencia de su marido y de su cuñada. Poco después su esposo regresó justificando su marcha a que había dado una vuelta, pero la mujer notó que "no hacía nada más que tocarse las manos", algo que suele hacer "cuando está más nervioso de lo habitual".

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