Griñán ofrece el primer mitin de las municipales a un año de las elecciones

  • El líder del PSOE-A da el pistoletazo de la batalla en las urnas a la sombra de la campaña 'Cambiamos con Andalucía' · Pide "compromiso social" y movilización con la educación como principal arma

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¿Estamos en plena campaña electoral? Sí. ¿Aún lo duda? No lo haga. Nunca hemos dejado de estarlo, pero si faltaba alguna prueba concluyente la aportó ayer José Antonio Griñán, en calidad de secretario general del PSOE andaluz. Lo hizo en la localidad sevillana de Mairena del Aljarafe. El mitin tuvo todos los ingredientes. No le faltó de nada. La próxima convocatoria electoral son las municipales. Son en mayo de 2011. Dentro de un año. Cualquiera diría, tras haber asistido al acto de ayer en Mairena, que hoy es jornada de reflexión y mañana se abren las urnas.

La dirección del PSOE en Andalucía, que negocia con la cúpula federal del partido poder proclamar cuanto antes los nombres de los candidatos a las principales alcaldías, se sirvió de la campaña, ya en marcha, de Cambiamos con Andalucía, para abrir el fuego. Lo hizo en el Centro Hípico, sin caballos, de Mairena. Sí hubo flamear de banderas y mucha música: el lamentable flamenco-pop que tan bien aliña cualquier fiesta socialdemócrata -el periodista alcanzó a oír letras como "soy un amanecer rojo", apropiado para la ocasión, y la más racial e integradora "soy gitana"- regado con fragmentos de la ya archiconocida sintonía de coro ruso macerado en glasnot que ambienta cualquier mitin del partido. La organización hizo subir los decibelios con Macaco y Moving en un momento en que la concurrencia se venía abajo, un tanto traspuesta, porque el líder se retrasaba. Y fue anfetamínico: se pusieron en pie, tararearon, movieron las banderas y las caderas también.

Al poco llegó Pepe. Pepe Griñán. No es una falta de respeto. Él quiere que se le llame así. Y como ayer era el jefe de filas, tan cercano, el líder de los suyos, "amigos y amigas", fue Pepe. Más que presidente del Gobierno autonómico fue secretario general del PSOE-A. En la gran pantalla, letras blancas sobre fondo rojo, ese fue el rótulo: Pepe Griñán.

Y empezó el mitin.

Tiene Griñán, como ya se sabe, una fijación con la educación, el conocimiento y la innovación. Es el trípode sobre el que se sostiene buena parte de la política de su gabinete. Ayer insistió en ello, y predicó a los asistentes al mitin que su fomento es esencial para salir de la crisis. Eso sí, exigió a los ciudadanos un "compromiso social" de todos porque "un gobierno no puede hacerlo todo".

Pero si hay alguno que puede hacerlo es, claro, uno del PSOE-A, un partido que "no es una empresa, no defiende negocios ni intereses personales, ni oligarquías, no tiene aliados mediáticos. Nuestra única fuerza son los ciudadanos". No hay que olvidar que estamos en un mitin del PSOE-A. Y aquí entramos en campaña a 365 días vista. Porque aunque en un momento dado Griñán criticó a su adversario, el Partido Popular, de organizar actos centrados única y exclusivamente en el "antisocialismo" porque carece de propuestas, el presidente andaluz empleó buena parte de su discurso en repartir estopa. Y con un preámbulo de pura campaña electoral. A saber: el público le oyó decir que cuando acuda a votar verá que las únicas siglas que siguen siendo las mismas que las del histórico 28-F son las del PSOE, un partido que "se renueva cada día, pero que no se ha renovado para ser algo distinto, sino para ser la mayoría social de progreso de Andalucía". Además de ser, sostiene Griñán, "abierto, tolerante, alegre, respetuoso, joven pero experto y el que mejor conoce a los andaluces". Salva de aplausos, banderas al viento.

Y enfrente está el PP, con un líder [Javier Arenas, el innombrable] que "es el mismo desde hace quince años" con un mensaje del "no, no contra reformas, no a la reforma de la sanidad pública, no a la educación pública, no a las pensiones no contributivas, a la Ley de Igualdad y a la investigación con células madres". Es un guión el del PP, en opinión de Griñán, escrito hace 15, 30 años, el de una "derecha altiva y soberbia que no enseña ningún programa". Para colmo, "está aliado" con la crisis "para luchar contra el gobierno socialista".

Éste, por contra, afirma Griñán, es el que "mejor" situado está para afrontar este "momento crucial de la historia" porque "conectamos con los andaluces y somos sensibles a sus problemas". "La historia de éxitos -añadió- no llueve del cielo". Y fue entonces cuando insistió en su idea de movilización. En un mensaje con evidentes guiños kennedianos, el líder socialista mencionó la necesidad de trazar una nueva frontera -JFK bautizó así su política interna en la que también incentivaba la educación- "para ser cómplices de nuestro futuro con una ciudadanía activa y no individualista, con una actitud comprometida y competitiva" a través del conocimiento y la innovación.

En este punto, el presidente andaluz retó a los asistentes, y en especial a los jóvenes. La campaña socialista Cambiamos con Andalucía les quiere otorgar un claro protagonismo, al tiempo que los convierte en "responsables" a la hora de aprovechar las oportunidades que se les brinda. "Una beca hay que aprovecharla estudiando, no es algo para vivir del cuento".

Y los jóvenes aplaudieron.

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