Chaves admite la crisis y anuncia medidas millonarias para paliarla

  • Arenas califica de "ridículas" las propuestas de incentivos y medidas fiscales del Gobierno andaluz · Acusa al presidente de no saber cómo afrontar los momentos de "vacas flacas"

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Algo más de un mes le ha costado al presidente andaluz, Manuel Chaves, cambiar su visión sobre la coyuntura económica actual. De la "desaceleración" que perfiló en su discurso de investidura o el "ajuste intenso" que ha defendido hasta ahora, pasó ayer a hablar, por vez primera, de "crisis". En su respuesta al líder de la oposición, Javier Arenas, sobre las medidas para paliar la situación, deslizó el término que hasta ahora había obviado. "No estamos inactivos ante la crisis que nos afecta", afirmó, para a renglón seguido desgranar las actuaciones a las que darán luz verde en el próximo Consejo de Gobierno, que supondrán un desembolso millonario al Ejecutivo andaluz, y que para el PP no fueron más que propuestas "ridículas".

El paquete de medidas de la Junta para la reactivación económica tendrá una dimensión social, que se concretará en exenciones fiscales, becas y ayudas, y otra empresarial, destinada a paliar los efectos que este periodo de ralentización está teniendo sobre todo en dos sectores estratégicos: la construcción y el turismo. Para el primero, se desembolsarán 700 millones para licitación de obra pública y la Junta se convertirá en avalista de las pequeñas y medianas empresas para la construcción de viviendas, precisamente, el segmento más perjudicado por el bajón inmobiliario. Y para el segundo, se incentivará la renovación de la planta hotelera con la generación de una inversión inducida de 100 millones.

También la Administración autonómica estudiará la fórmula de conveniar con el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el soporte de la cajas de ahorro, una línea de financiación a pymes por 720 millones de euros. Y contra el paro, articulará un plan de recolocación de trabajadores por cien millones.

La vertiente social se concretará en la supresión del impuesto de sucesiones y donaciones en herencias entre familiares directos con el límite de 175.00 euros, una rebaja del 85% en la tributación por donaciones dinerarias inferiores a 60.000 euros -100.000 en el caso de discapacitados- y el incremento de las becas Erasmus en 300 euros hasta alcanzar los 600 mensuales.

Pero la interpelación de Arenas y la respuesta de Chaves sirvió para algo más que la discusión sobre si las medidas son las adecuadas o no. El líder popular se aferró a los vaivenes porcentuales de las previsiones de crecimiento económico de la Junta de la última quincena y a los 105.000 parados más del último año para restar credibilidad y sumar "frivolidad" al "modelo" Chaves, basado más en la "falta de autocrítica y más autobombo" lo que, a su juicio, le invalida para capitanear momentos de "vacas flacas" como éste.

Frente al esquema de respuesta socialista, la receta popular para la crisis fueron "reformas" y no medidas, sostenidas en la bajada de impuestos y de la Educación, ejecutar las inversiones pendientes -3.000 millones- o la reordenación del sector público.

Y es que Arenas quiso aprovechar la primera sesión de control de esta legislatura en la que se medía con Chaves para poner sobre la mesa el agotamiento del dirigente socialista que ya utilizó en la campaña electoral. El presidente andaluz entró al trapo. A su agotamiento contrapuso el discurso "gastado" de Arenas y la actitud de la Junta, que como dijo: "está actuando ante la crisis que sí nos afecta igual que al resto de España y que a todos los países de la UE", de los que recordó que también se han visto obligados a corregir sus previsiones.

En su contraataque, Chaves se valió de la comparación de Andalucía con las dos comunidades "modelo" del PP, Valencia y Madrid, recordando que sus tasas de crecimiento del paro duplican a la andaluza o sus porcentajes inferiores de licitación de obras.

La comparación incomodó tanto a los populares que Chaves tuvo que pedir en varias ocasiones "respeto" y "tranquilidad en los bancos del PP". Una calma que se rompió de nuevo cuando al final de su intervención les acusó de fomentar el "alarmismo" y caer en un "mensaje catastrofista" que entendió que no tiene cabida si se quiere ejercer una oposición "seria y rigurosa".

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