Operación policial

Catorce detenidos, uno de ellos en Sevilla, por clonar tarjetas y defraudar 3 millones

  • Los detenidos, de nacionalidad búlgara, colocaban en los cajeros dispositivos para copiar los datos de las bandas magnéticas de las tarjetas y luego volcarlos en otras.

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La Policía ha detenido a catorce ciudadanos búlgaros por "clonar" tarjetas de crédito con datos de miles de bandas magnéticas que extrajeron a través de un nuevo dispositivo técnico desconocido en España, que colocaban en cajeros automáticos, de los que sacaron cerca de tres millones de euros.

Las detenciones se han practicado en Madrid -cinco en la capital y cuatro en Getafe-, Sevilla y Valencia -una en cada lugar- y tres en Portugal. Todos los arrestados son ciudadanos búlgaros de entre 28 y 39 años.

El nuevo soporte utilizado por los delincuentes no había sido detectado hasta ahora en España, tenía reducidas dimensiones, del tamaño de una caja de cerillas y, además de realizar las funciones de lector de banda magnética, disponía de una memoria de almacenamiento con capacidad para miles de numeraciones.

El grupo colocaba este novedoso dispositivo en el interior del cajero, por la parte inferior de la boca, lo que hacía imposible que fuera detectado a simple vista.

La instalación de microcámaras en los cajeros les permitía además obtener los números secretos, los denominados PIN, y posteriormente extraer dinero de la red de cajeros.

Las investigaciones de la llamada "operación Milán" se iniciaron hace más de un año y han permitido la incautación de más de 200 tarjetas clonadas, microcámaras, lectores grabadores, frontales alterados para instalar en las entidades bancarias y útiles para falsificar las "bocas" de los cajeros.

Los miembros de esta red abarcaban todas las áreas de esta modalidad delictiva, desde la manipulación de los cajeros hasta la clonación final de las tarjetas, según informa la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil.

La organización actuaba en células, de dos o tres personas, que operaban y se alternaban durante cortos periodos en España -una o dos semanas- y después permanecían largas temporadas "durmiendo" en Bulgaria.

En total se han desarticulado siete células en distintas localidades, si bien la mayor incidencia se produjo en Madrid.

El grupo, que actuaba sobre determinados modelos de cajeros, se lucraba con este método pero también facilitaba dispositivos de copiado a otros grupos criminales de individuos de origen búlgaro con los que estaban relacionados.

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