Andalucía se abre por Puertollano

EL provincianismo es una identidad casi esquizoide situada a medio camino entre el orgullo y el complejo. Más o menos lo que el príncipe de Salina, señor de Donafugata y protagonista de El Gatopardo, le intentaba explicar al enviado del Senado italiano que le suplicaba su participación en la nueva institución nacida de la revolución garibaldiana. Los sicilianos -venía a decirle don Fabrizio- nos creemos dioses, pero no tenemos remedio, así que vuélvase a Turín.

Pues eso, que andábamos venteando el listado de agravios históricos del que beben los provincianismos en Andalucía, que si Málaga y Sevilla, que si Unicaja y Cajasol, que si el centralismo hispalense y la periferia agraviada, cuando de repente se abrieron las fronteras por Despeñaperros. A consecuencia de la crisis financiera, no sólo hemos descubierto La Mancha, sino que hemos comprobado cómo nuestras cajas pueden crecer fuera de estas fronteras provinciales que algunos blanden como fustas a favor de sus intereses particulares. Casi como Mariano F. Bermejo, pero al revés, que creyó que al sur de Puertollano no había nada.

Unicaja y la Caja de Castilla- La Mancha (CCM) han comenzado las conversaciones formales que desembocarán en una fusión en forma de absorción, y que convertirán a la entidad andaluza en la quinta del país por beneficios y depósitos y en casi la décima entidad bancaria por volumen de activos. Además, extenderá su presencia al 70% del territorio nacional, incluido Madrid. La operación será redonda si se garantiza, y así ha sido, que Unicaja recibirá compensaciones económicas, porque CCM es una de esas entidades a la que el ladrillo ha estado a punto de llevársela por delante.

El ladrillo se lo llevó

La caja manchega está mal, como algunas otras, pero mal. Los impagos se han multiplicado por nueve desde enero y ya suponen el 4,57%, y las provisiones sólo cubrían el 45% de los créditos dudosos en septiembre, mes del que se poseen los últimos datos. La causa es su tremenda dependencia del sector inmobiliario y de la construcción, al que destinó el 44% de sus préstamos. El benefició ha caído hasta los 42 millones de euros cuando un año antes había ganado 170 millones.

Según varias fuentes consultadas conocedoras de las conversaciones iniciales, los inductores de la operación fueron el Banco de España y el Ministerio de Economía, que preocupados por el desarrollo que la caja, optaron por promover la fusión con otra entidad con solvencia suficiente para encajar la integración. Se pensó en La Caixa, Caja Madrid e, incluso, Ibercaja. Sin embargo, con algunas de ellas había problemas políticos, mucho más graves en el caso de la madrileña, que reproduce los problemas internos que están sacudiendo al PP de la capital. Además, estas dos cajas, las principales del país, se han quedado en la recámara de Economía por si hiciera falta que acudieran al rescate de otras entidades de mayor magnitud que la manchega. Se da por hecho que este año se producirá, al menos, otra fusión en las mismas circunstancias.

Todos los consultados -en el Gobierno andaluz, en el PP y en el PSOE- avalan la posible fusión porque supone aumentar la proyección de Unicaja. Es cierto que el PP ha dado sus vaivenes, pero en el consejo de administración del pasado jueves nadie objetó. Ni siquiera se habló de la situación de CCM.

Y es que tanto el presidente de la Junta, Manuel Chaves, como el de Unicaja, Braulio Medel, han aceptado la invitación a cambio de que haya "compensaciones económicas" para la caja andaluza. El propio vicepresidente económico, Pedro Solbes, se ha mostrado a favor de que haya ayudas a través del Fondo de Garantía de Depósitos, aunque las mismas fuentes han negado que la cantidad exigida por Unicaja sea la de 1.000 millones de euros. "Algo menos", han añadido algunos.

La operación necesita el respaldo del Banco de España, el de los dos gobierno autonómicos y el de las dos asambleas, pero todo ello parece controlado. Sin embargo, la pregunta que muchos se han hecho durante esta semana es si este proceso anulará la intención manifiesta de Manuel Chaves de proceder a la fusión de Unicaja y Cajasol para lograr "la gran caja andaluza".

La respuesta oficial es que no, que puede atrasarla, pero el Gobierno andaluz mantiene como objetivo que se inicien conversaciones durante esta legislatura. De hecho, en el comunicado oficial del consejo de administración de Unicaja en el que se autorizaban las negociaciones se cuidaba mucho éste aspecto, al explicar que la operación con "no excluye" futuras fusiones fuera o dentro de Andalucía.

En cualquier caso, la digestión durará más de un año, y es posible que a lo largo de estos meses veamos algunos cambios más en el mapa de las cajas de ahorro, con lo que el objetivo de Chaves aún puede sufrir más alteraciones. La otra caja andaluza, Cajasol, va a contar con tiempo suficiente para terminar de encajar los efectos de la fusión El Monte-San Fernando y culminar su proceso con la elección de un consejo de administración único, ya que el de ahora está duplicado. Y ha anunciado que comenzará a construir ya la Torre Pelli en Sevilla: todo un símbolo.

Sin embargo, en lo que no parecen ponerse de acuerdo algunos de los consultados es si Braulio Medel podrá seguir al frente de Unicaja una vez que venza su mandato a principios de 2010. O sí: en el momento en que comiencen las negociaciones de la fusión, en Unicaja se suspenderá cualquier renovación de los órganos de la caja, incluido, por tanto, la de presidente. Y eso dará tiempo a Medel, que se consolida como uno de los nombres de referencia de las cajas españolas. Procedente del mundo universitario - es catedrático de Hacienda Pública -, como presidente de la extinta Caja de Ahorros de Ronda pilotó la fusión de las cinco entidades andaluzas que alumbró Unicaja y ahora es el hombre que Rodríguez Zapatero quiso sentar en Moncloa en la primera reunión que tuvo con los principales banqueros del país.

en la presidencia

Sin embargo, la Ley de Cajas de Andalucía impide que un presidente esté más de ocho años. Es más, el artículo 47 contiene un apartado, el tercero, que parece estar redactado para el caso: "El acceso de los miembros de los órganos de gobierno a los órganos en la entidad resultante de la fusión no interrumpirá el cómputo de permanencia a efectos de duración". Un portavoz del Gobierno andaluz explicó a este medio que el Ejecutivo no va a cambiar esta ley. Ésa es la opinión del vicepresidente económico, José Antonio Griñán. Pero a pesar de la rotundidad del articulado, sí hay serias dudas. Por ejemplo: ¿por qué ley se regirá le nueva caja si es producto de una fusión interregional? U otra: ¿Es posible un cambio en la ley estatal, la LORCA, que interrumpa los pasos del cronómetro en caso de que se constituya una nueva entidad? Al fin y al cabo, Medel va a ser el primero en afrontar la salvación de una caja y este tipo de liderazgo termina contando.

Pero con independencia de este detalle, lo cierto es que la aventura de Unicaja ejemplifica cuál debería ser el destino de las empresas andaluzas en los próximos años: la salida puertas afuera de la comunidad o la internacionalización, en el caso de otras compañías. Para eso, para que no nos quedemos en Sicilia.

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