ESCUELA SUPERIOR DE ARTE DRAMÁTICO

Una alumna de Arte Dramático, condenada por acosar a su profesor

  • Deberá indemnizarle en 4.609 euros y no podrá acercarse a él durante dos años

  • Quería continuar su relación sentimental y le siguió e insultó durante dos años y medio

Una sala de vistas de la Audiencia de Sevilla. Una sala de vistas de la Audiencia de Sevilla.

Una sala de vistas de la Audiencia de Sevilla.

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Una alumna de la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla ha sido condenada a siete meses de cárcel y multa de 1.080 euros por acosar durante dos años y medio a un profesor con el que había mantenido una relación sentimental. La alumna, que no aceptaba el cese de la relación, le insultaba en la sede de la escuela, le perseguía y le acusaba en público de haber plagiado una obra suya.

Cuando su relación terminó en octubre de 2008, la alumna pretendió continuarla y para ello amenazaba al profesor con denunciar que mantenía relaciones con otra estudiante y ella misma llegó a acusarle ante la Dirección y Jefatura de Estudios por trato vejatorio y acoso moral.

La Audiencia de Sevilla ha rebajado la condena del juzgado penal 11 por un delito contra la integridad moral de un año a siete meses de cárcel y también ha reducido la pena de siete meses de prisión por un delito de lesiones psíquicas a una multa de 1.080 euros. La sentencia incluye dos años de prohibición de acercarse a menos de 300 metros de su ex profesor.

Entre octubre de 2008 y mayo de 2011 la conducta de la acusada “estuvo presidida por la intención de infringir al perjudicado un trato degradante, a fin de humillarle, vejarle y causarle un quebranto moral con prevalimiento de la situación de fuerza derivada de la amenaza de denuncia, tras haber mantenido ambas partes una relación sentimental y sexual consentida”, según la sentencia.

Así, durante esos dos años y medio le siguió a los sitios que frecuentaba, se dirigía a él con términos como “mamarracho", "niñato”, “analfabeto funcional” y “declaró repetidamente ante terceras personas” que había plagiado una obra teatral de ella. También le amenazó con colgar en el tablón de anuncios la declaración judicial que él había prestado el día anterior.

La situación más tensa se produjo el 28 de noviembre de 2008, cuando la alumna llamó a su profesor para acudir juntos a una obra que se representaba en el Teatro Lope de Vega de Sevilla. Como él no accedió, porque pensaba ir con otra persona, la joven se sentó en la butaca de al lado “buscando su cercanía, insistiendo en relacionarse con él, pese a que éste no quería”.

Esa misma noche, cuando él regresaba a su domicilio junto a su acompañante, la alumna estaba esperándole en el portal y se puso a gritarle, intentó entrar en la vivienda y se enfrentó con la persona que lo acompañaba hasta que llegó la Policía.  

El 8 de marzo de 2011, cuando el profesor entró en un aula del centro en la que la joven atendía la clase de otro profesor, ésta dijo en voz alta: “esto es un acoso en toda regla, ahí está el plagiador”.

La condena por lesiones psíquicas deriva de que el profesor sufrió un “trastorno adaptativo, con sintomatología ansioso-depresiva” que exigió la toma de tratamiento psicofarmacológico. Los “continuos actos de hostigamiento” provocaron que el profesor “se derrumbara anímicamente y estuviera dado de baja”, según la sentencia.

La Audiencia cree que la versión exculpatoria de que ella era la acosada “no resulta comprensible”. Así, no se explica que se sentase al lado del profesor en el Teatro Lope de Vega y que luego, “mediando una espera prolongada”, se desplazase a su domicilio para esperarlo. Precisa la sentencia que el profesor y sus amigos dieron a la alumna una dirección equivocada “a propósito” para que no les acompañara al lugar de encuentro donde iban a reunirse tras la obra de teatro.

La Audiencia rebaja la condena inicial dada la carencia de antecedentes penales de la acusada y el tiempo transcurrido desde que se produjeron los hechos, “sin que conste que se hayan vuelto a producir hechos similares”.

Ello pese a que reconoce la “gravedad de las conductas” y su “incidencia muy perjudicial en la vida personal y profesional” del acosado.

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