Alonso de Santos, en esencia

Cuando una compañía tiene el privilegio de que el autor de la obra elegida, resulta que a la vez va a ser también quien la dirija, comienza con un plus de autoestima que enriquece todo lo que viene detrás. Si además de todo esto, acontece que ese autor y director es Premio Nacional de Teatro precisamente por la obra que van a representar, el asunto se convierte en paradigma único para esos cómicos atrevidos.

Revisar después de 25 años una obra propia que ha obtenido más de una docena de premios teatrales, y comprobar que su texto plantea un problema universal desde un lenguaje cómico y festivo que sigue enganchando al público, la convierte cuando menos en modelo digno de imitación, esto es, en un clásico contemporáneo.

La obra, deudora de las farsas de principios del siglo pasado que proyectan un Madrid vernáculo poblado de personajes perdularios y entrañables, refleja emociones infinitas en un entorno tan versátil como lo puede ser cualquier barrio urbano de la España actual. El tema de la droga tratado con más ductilidad en esta ocasión, y una estructura musical en la que Melendi y Pata Negra llenan de actualidad la trama, son los cambios más significativos de la nueva propuesta del director pucelano

Charo Reina y Alfonso Lara encabezan un cartel en el que, rodeados de actores y actrices jóvenes y con mucho entusiasmo consiguen que el espectador, que no es tonto, se dé cuenta inmediatamente de que lo que está viendo es el reflejo evolucionado de una sociedad harta de mirarse el ombligo cada vez que se peina.

Dicen de Charo que es la 'Reina' de los escenarios y, verdaderamente la noche del viernes bordó su papel reencarnándose en la desternillante y campechana madre de un 'madero' fumeta de andar por casa, que hizo olvidar a la Doña Antonia que en su día estrenó con notable éxito la consagrada María Luisa Ponte. El televisivo Alfonso Lara ha dejado de ser definitivamente el Santi de La Casa de los líos, para convertirse en un actor consumado que exporta algo tan difícil como es la naturalidad, a los trabajos que emprende.

Los puntos de vista que Alonso nos ofrece a través del teatral originalísimo; el ritmo con sobresaltos que imprime a esta revisión nada sacrílega de su obra y la certeza de estar viendo una gran fiesta teatral con tintes melodramáticos, hicieron que el público asistente disfrutara de la primera entrega del Festival de Teatro de Comedias de El Puerto en su cita de todos los veranos, hace ya dieciocho con éste.

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