Las últimas levantás enmiendan un arranque de campaña muy flojo

  • El sector mantiene esperanzas, pese a la sobreexplotación, las cuotas y las pérdidas millonarias

El de ayer fue un buen día, un magnífico día para la almadraba de Zahara de los Atunes. Se levantaron unos 300 ejemplares, algunos de ellos de hasta unos 300 kilos de peso. La jornada supuso un pequeño respiro para esta industria artesanal, que no pasa por su mejor momento. Sólo las levantás de los últimos dos o tres días han comenzado a enmendar el arranque de una campaña que se abrió muy floja la segunda semana de abril.

A día de ayer, las almadrabas de Zahara, Conil y Barbate llevaban contabilizadas unas 800 capturas cada una y unas 500, la de Tarifa, con una media de peso por ejemplar de entre 180 y 190 kilogramos, según informó a este periódico Diego Crespo, presidente de la Organización de Productores Pesqueros de Almadraba Número 51 (OPP 51). "Se trata de una media muy baja porque estos son los atunes de mayor tamaño de todo el año. En 2007 y 2006, el peso medio final quedó alrededor de los 150 kilos, lo que demuestra el brusco descenso del tamaño de los ejemplares que venimos padeciendo desde hace dos o tres años", añadió Crespo.

La causa que está detrás de estos atunes menguantes no es otra que la sobreexplotación a la que está sometida la población de atún rojo en el Atlántico Este y el Mediterráneo por parte de gigantescas y crecientes flotas de cerco y palangre industrial. "La aparición de la flota de cerco a finales de los 60 y principios de los 70 provocó un importante y brusco descenso de las capturas en las almadrabas, con el consiguiente cierre del consorcio almadrabero. En los 80 terminó con la pesquería en Noruega y poco después, con la del cimarrón (atún rojo de entre 100 y 120 kilos) en aguas del Cantábrico. Hoy la flota se ha doblado, sus buques y artes son mucho más sofisticados y tienen mayor capacidad extractiva. Y todo eso es lo que ha provocado el aumento brutal del esfuerzo pesquero de los últimos años. Afortunadamente, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICAA/ICAAT), prohibió los métodos de detección aérea", relata el portavoz de los almadraberos.

En cualquier caso, el Plan de recuperación del atún rojo aprobado en 2006 no comenzó a aplicarse hasta el 13 de junio de 2007, ya bien entrada la campaña, según recuerda Crespo, de manera que apenas si ha tenido efecto. Anteriormente, el uso de helicópteros y avionetas sólo estaba prohibido durante el mes de junio. Sin embargo, después de que entrase en vigor la prohibición, Greenpeace demostró con un contundente informe que la flota industrial seguía utilizándolos. A finales del mes pasado, activistas de la misma organización se encadenaron a los expositores de los mayores proveedores de atún rojo del mundo en la Feria del Pescado de Bruselas. Les acusaron de capturar 20.000 toneladas más de las 30.000 permitidas. "El sistema de cuotas se incumple -coincide Crespo con los ecologistas-, cuando nosotros estamos sujetos a un límite de 1.417 toneladas para este año, por debajo de la media histórica de las 1.580 toneladas que nos ha garantizado la estabilidad en los últimos diez años, y a un control en tierra de las capturas muy férreo".

Una de las claves más positivas del plan es el aumento del peso mínimo de las capturas permitidas a los 30 kilos, "una talla acorde con criterios biológicos en la que el 50% de los ejemplares ya son reproductores". La gran decepción -según Crespo- fue que no se decidiese la congelación del crecimiento de la flota industrial.

Pese a todo, los almadraberos se confiesan esperanzados en el cumplimiento del plan y en que se haga efectivo" Aseguran que necesitan un mínimo aumento de la cuota de capturas que ayude a compensar los años malos. "Mientras tanto, seguiremos en la brecha, pese a las perdidas, porque esto es mucho más que un negocio".

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