Los tocados por la diosa Minerva

  • Los creadores de La Sibila ultiman su proyecto sobre Baelo Claudia

Abel Martín y Eduardo Galnares, dos historiadores del arte, son los creadores de La Sibila, una potente herramienta digital destinada a la interpretación y recreación de espacios culturales. Su primer sueño es trasladar a los usuarios, a través de un dispositivo (tablet pc o smartphone), hasta el siglo I, hasta la antigua ciudad romana de Baelo Claudia.

Su sueño pudo quedar en eso, en tan sólo un sueño, si no hubiese sido tocado por la varita de Minerva, un programa promovido por la Junta de Andalucía y por Vodafone con el objetivo de apoyar a empresas y emprendedores que buscan lanzarse al mercadeo, ayudándoles a desarrollar negocios de éxito que generen empleo y sean sostenibles en el tiempo.

En 2012 fueron seleccionados por los gestores del programa Minerva y ahora dan sus últimos retoques a su "criatura" con la intención de que ésta vea la luz el próximo mes de febrero.

Abel Martín y Eduardo Galnares, con la colaboración del ingeniero técnico informático Francisco Zafra, luchan contra el tiempo para convertir un dispositivo digital en una auténtica ventana al pasado a modo de máquina del tiempo.

El primer espacio, que no será el último, según confiesa el propio Abel Martín, es Baelo Claudia, ubicada a unos 22 kilómetros al noroeste de la ciudad de Tarifa, la antigua ciudad romana, pero tal y como era en el siglo I, en uno de los momentos de su máximo esplendor.

La intención de los creadores de La Sibila, que tienen su centro neurálgico en Rota, es que, a partir de febrero, los visitantes de los espacios culturales integrados dentro de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de la Junta, entre los que se encuentra, por supuesto, las ruinas de Baelo Claudia, puedan hacer uso de su aplicación. Será una App preinstalada en unos dispositivos que podrán ser alquilados para que el usuario pueda pasear de manera virtual por las calles de una Baelo Claudia en su época de esplendor.

"Hemos trabajado con mucha documentación que nos ha ayudado a ser más rigurosos y a hacer una reconstrucción lo más precisa posible, que tampoco habría sido posible sin la colaboración del equipo técnico de Baelo", relata Abel Martín, que insiste en que siempre han sido especialmente cuidadosos en "no inventar y siempre trabajar con evidencias".

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