Un recorrido por la evangelización carnavalesca abre la fiesta

  • Julio Pardo estuvo acompañado de Antonio Rivas y el coro 'La Catedral'

Como si de una peregrinación carnavalesca se tratara, los roteños comenzaron a vivir el ambiente de Carnaval con el inicio del pregón que este año corría a cargo de conocido corista gaditano Julio Pardo.

Expectación, intriga y ganas de iniciar la fiesta fueron ingredientes que en la noche del sábado se dieron cita en la carpa instalada en la plaza de La Cantera donde tuvo lugar el XXI pregón de Carnaval que en esta ocasión se desarrolló como si de una misa se tratara. Su protagonista, junto con su compañero Antonio Rivas y apoyado en el coro 'La Catedral', ganador del primer premio del concurso del Gran Teatro Falla, sirvieron durante algo más de hora y media para hacer una "peregrinación" por aquellas "estaciones" más importantes del inicio del Carnaval roteño.

El XXI pregonero de esta fiesta se ayudó de la historia de la Villa que desde hace décadas vive esta fiesta como expresión de la libertad. Un pregón que tuvo palabras para la primera peña carnavalesca roteña, la primera comparsa de la democracia 'Los torreros', la primera chirigota 'La saga de los porretas' o personajes como Mercedes la de los Grifos, el Catuti o el fallecido Francisco Gutiérrez 'Guti'. Un peregrinar que devolvió a la memoria puntos emblemáticos para disfrutar de esta fiesta como la calle Veracruz, la calle Mina o la propia plaza de La Cantera que se suman a actividades que cada año van floreciendo como la 'berzá', 'mejilloná', 'chicharroná', 'calabazá', 'gañotá', 'camaroná', 'chorizá', 'erizá' o 'chistorrá'; un sin fin de citas que los propios bares y peñas de la Villa convocan para seguir dando a esta fiesta pagana el realce que merece y que en los últimos años va viendo como va creciendo sobre todo entre los más jóvenes.

Julio Pardo, que en todo momento se apoyó en su coro para entonar su pregón, intentó mantener al público despierto y participativo, de hecho, a miembros del equipo de gobierno los hizo ponerse de pie y "confesarse". Fueron cientos de roteños los que abarrotaron la carpa de la plaza de la Cantera y entonaron un sonado mea culpa con un repetido "hermano he pecado, me confieso, me confieso".

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