9.183 pesadillas

  • Más de nueve millares de chiclaneros no tiene trabajo, según los datos del paro del pasado mes de enero · La falta de liquidez frena el consumo en restaurantes y comercios

El desempleo en Chiclana ya alcanza cifras más que preocupantes después de conocerse los últimos datos sobre el paro durante el pasado mes de enero. Ya son más de nueve mil personas las que no tienen un puesto de trabajo en la ciudad. Para ser más exactos, son 9.183 los chiclaneros parados que sufren este desvelo.

La desmoralización hace mella en el tejido económico y social de la localidad que nunca se ha visto en esta complicada situación y que sueña con remontar esta insufrible pesadilla que juega con el pan de miles de familias. El consumo se ha frenado y, con ello, comerciantes, hosteleros y empresarios se ven abocados a resistir como pueden las embestidas del paro.

Muchos chiclaneros confían en que las obras públicas financiadas por el Gobierno y la Junta de Andalucía (alrededor de 15,2 millones de euros) aporten una salida temporal a empresas que necesitan ingresos de forma inmediata.

Las plantillas de establecimientos comerciales, bares, restaurantes y otras industrias descienden cada mes que pasa al ser imposible sostener las nóminas del personal. Esta medida ya se viene empleando en empresas chiclaneras, y en otras poblaciones, para aguantar el chaparrón. Pero incluso se pueden sentir afortunadas en comparación con otros comercios que han tenido que echar el cerrojo del cierre por su nula actividad.

Sin trabajo no hay dinero, sin dinero no hay consumo y sin consumo se hunden los negocios. Esta es la cruel cadena a la que se enfrentan un gran número de comerciantes, quienes son los primeros en reconocer que el parado es la principal víctima de los efectos de la crisis, que arrastra nefastas consecuencias para todos los sectores económicos de la ciudad.

Vittorio Canu, presidente de los hosteleros, subraya que este sector espera con cierta ansiedad a que llegue ya la primavera para que restaurantes y bares abran la temporada con su habitual proceso de contratación de personal. Pero eso será así en el caso de que la clientela se porte como otros años, épocas en la que hasta era difícil encontrar camareros o cocineros porque la mayoría de ellos ya estaban contratados o incluso disponían de varias ofertas de trabajo.

Nadie duda de que la falta de liquidez por culpa del maldito paro repercute de lleno en los negocios de hostelería. "No hay dinero y eso se nota. Por eso, la mayoría de los propietarios de bares y restaurantes están obligados a ajustarse dependiendo de lo que venga", indicó Canu. Sin embargo, confía en que a partir del viernes 3 de abril, con la llegada de la Semana Santa, y con las anunciadas obras públicas del Gobierno y la Junta, haya un respiro para este sector que depende en gran parte del turismo y del movimiento cambiante de la clientela. El presidente local de los hosteleros también lamentó los altos precios en concepto de alquiler que deben afrontar algunos negocios, sobre todo de la costa que ahora permanecen cerrados en su mayoría. "En estos malos tiempos todos debemos ajustarnos y, por tanto, es importante que desciendan esos alquileres", señaló.

Por su lado, Fernando Sotomayor, presidente local de los comerciantes (Adeco), coincide en el pesimismo de Canu y en la preocupación por la subida del paro en Chiclana. "Es fundamental que se rompa ya este ciclo y que se cree empleo para que la gente consuma sin preocupación".

Con la mirada puesta en la calle La Vega, Sotomayor señala un escaparate en el que se anuncian rebajas hasta del 70 por ciento. "Ni con esos precios se nota afluencia de público". Contó con preocupación una noticia que escuchó en la radio y que, a su modo de ver, resume hasta que punto están mal las cosas. "Dicen en la radio que hasta el consumo de cerveza ha bajado. Eso lo dice todo, porque de toda la vida nunca se ha renunciado a la cervecita. Es un dato que refleja esta mala situación económica que todos padecemos", dijo. Pero sobre todo, expresó su pesar por "esas familias que ahora lo están pasando mal por no tener un trabajo. Esto es lo verdaderamente grave".

Por su parte, los hoteles de Chiclana, en especial los de la costa, tampoco las tienen todas consigo y miran al cielo porque, entre otras cosas, la climatología es un factor clave para que prosperen estos negocios. Al menos así lo cree el presidente de la Asociación Provincial de Hoteles, Antonio Real. "El buen tiempo es clave para atraer a la clientela hasta nuestra provincia. De hecho en invierno hay muchos hoteles de Chiclana que cierran porque no hay negocio".

En este sentido, a partir de este mes vuelven a abrir sus puertas algunos hoteles del Novo y conforme se acerque la primavera irán haciendo lo propio el resto de establecimientos, sólo unos pocos hoteles permanecen abiertos durante todo el año con el personal necesario para mantener el servicio. Por tanto, Real confía en que, como otros años, se vuelva a contratar al mayor número de personas porque eso supondrá, a su vez, que ha subido el número de pernoctaciones. Además, destacó la fuerte capacidad hotelera de Chiclana, que posee el 15% de las camas de la totalidad de plazas de la provincia.

El éxito de la presencia de visitantes en Chiclana implica la creación de puestos de trabajo y eso se demuestra con la imparable caída del sector servicios, el más perjudicado por la crisis. Dicho sector engloba actualmente al mayor número de desempleados de la ciudad. De los 9.183 parados, 3.829 son del sector servicios. Le sigue la construcción con 2.571 personas apuntadas en el Inem y luego están las 2.040 personas sin empleo anterior. Industria contabiliza 646 desempleados y, por último, agricultura con 97.

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