El pequeño gran salto andaluz

  • Algunos lo hacen por necesidad, otros por estrategia, pero todos tienen un fin común: meter la cabeza en un mercado de alta rentabilidad · Tres empresarios andaluces cuentan sus experiencias en Marruecos

Crisis, mercado saturado, carestía de materiales y de mano de obra, presión fiscal... Son muchas las razones que pueden llevar a un empresario andaluz a hacer las maletas en busca de dinero fresco. Por necesidad o por estrategia, el goteo de emprendedores es constante en Marruecos, un país vecino, cercano y distante a la vez, que exige de la iniciativa de privada un plus de adaptación.

Andalucía es la segunda mayor exportadora tras Cataluña y también origen de una gran parte de las inversiones de nuestro país: en 2006 los empresarios españoles inyectaron 665 millones en el país vecino, cuatro veces más que en 2005. Ya están cerca de los franceses, cuya huella colonial sigue patente, pero ya no intacta debido al avance de la globalización.

La Unidad de Promoción de Negocios de la agencia andaluza Extenda tiene "fichadas" 82 empresas de la Comunidad implantadas y activas en el país. Y sólo en el último año tuteló la constitución de casi una veintena.

La mayoría de emprendedores acude a la llamada del desarrollo, en sectores como la agroindustria, el turismo o la construcción. Otros buscan la receta, rápida y moderadamente arriesgada, para reactivar la cuenta de resultados, acuciada en los últimos meses por la desaceleración económica nacional. Pero todos cruzan el Estrecho atraídos por unos costes laborales bajísimos (0,95 euros/hora), una mano de obra joven y abundante y una presión fiscal muy inferior.

Tres empresarios andaluces, de las provincias de Granada, Sevilla y Cádiz, cuentan su aventura de inmersión en la región norte de Marruecos. Son experiencias que derriban algunos tabúes, como que la gestión y la administración públicas estén atrasadas o la existencia de un choque sociocultural. Pero que también reafirman otros no menos importantes como el fuerte machismo que contamina las relaciones laborales o el largo camino por delante hacia el desarrollo.

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