El negocio hipotecario en Cádiz cae mes a mes 120 millones de euros

  • En el último año hay menos ventas y préstamos, pero ahora también baja el importe medio de estos, hasta los 148.500 euros, síntoma de que el precio ha tocado techo

La crisis inmobiliaria ha cumplido su primer año. Fue en el verano de 2007 cuando las subprime (hipotecas basura) se presentaron desde Estados Unidos al mundo como el primer pinchazo del mercado de compraventa de viviendas. El estornudo financiero norteamericano se convirtió en el primer síntoma de un catarro económico que se ha extendido más rápido de lo previsto y que se ha complicado por la subida de los tipos de interés, el alto endeudamiento familiar y la falta de liquidez bancaria.

En la provincia, los efectos han llegado un paso por detrás que a nivel nacional: la venta de inmuebles empezó a caer con determinación a finales de año, las hipotecas también lo hicieron mediado el invierno, pero hasta ahora el importe medio de estos préstamos se había mantenido o, incluso, llegaba a subir algún mes.

En junio se consumó el declive inmobiliario. Bancos y cajas suscribieron 3.359 hipotecas, un 21,9% menos que un año antes; se cerraron 2.589 operaciones de compraventa de inmuebles (nuevos, usados y protegidos), que, aunque superaron a las de 2007, fue sólo un espejismo que sirvió para suavizar hasta el 18,4% la reducción acumulada del primer semestre; y, además ahora, se ha reducido el valor medio de los préstamos concedidos para la compra de una casa, que se ha situado en 148.566 euros. Este nuevo efecto de la crisis inmobiliaria puede entenderse como la muestra de las mayores restricciones de bancos y cajas en este negocio, pero también puede ser el reflejo de una bajada de los precios, tendencia ya registrada en otras provincias pero novedosa en el caso de Cádiz.

La suma de ambos factores ha originado la caída de la actividad financiera en la provincia. Las entidades bancarias, necesitadas de inyecciones de dinero fresco a través del ahorro, cierran el grifo a nuevos deudores y la compraventa de pisos se produce con cuentagotas. El resultado es que cada mes se prestan 120 millones menos en Cádiz, de forma que entre enero y junio el negocio hipotecario ha caído varios enteros, exactamente 740 millones. En este periodo de 2007, bancos, cajas y otras entidades aprobaron operaciones por un valor total de 3.747 millones, mientras que este año no han superado los 3.007 millones, es decir, el cierre del grifo ha sido de un 19,5%.

En esta fuga de financiación, los bancos llevan la delantera en la provincia, ya que en el primer semestre de 2008 estas entidades han concedido un 25,8% menos de empréstitos que en 2007 (6.818 frente a 9.195). Entre las cajas, la bajada en esta línea de negocio ha sido un poco inferior, un 22,2%, al pasar de 12.816 a 9.963. Pese a ello, estas últimas conservan un claro liderazgo en el negocio gaditano con un 52,6% del mercado.

En este progresivo desfallecimiento, el peor mes hasta la fecha ha sido marzo, marcado en parte por la celebración de la Semana Santa. El número de hipotecas firmadas en Cádiz fue raquítico, poco más de 2.100 -en 2005 se llegaba a las 6.000-, que supusieron un desembolso para las oficinas bancarias de 303 millones -algunos meses se han rozado los mil millones-.

La principal causa del desplome inmobiliario ha sido el parón en la compra de segundas residencias, un mercado mucho más abundante en la costa que en el interior. Pese a ello, Cádiz no está por ahora entre las provincias más acuciadas por la crisis. En Jaén y Almería, el desmoronamiento en junio fue uno de los más fuertes del país: en la primera sólo se registraron 996 hipotecas, la mitad que un año antes, mientras que en Almería se contabilizaron 1.948, un 42,6% menos. Estos dos fueron los extremos radicalmente negativos de Andalucía, a la que arrastraron hasta una bajada del 25,5%, con un total de 13.275 fincas hipotecadas.

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