La ministra Chacón debuta en Cádiz a bordo del 'Príncipe de Asturias'

  • La titular de Defensa siguió desde el portaaviones, a 20 millas de la costa, una demostración aérea con ejercicios de calificación de pilotos pertenecientes a la Flotilla de Aeronaves de la Armada Española

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La ministra de Defensa, Carme Chacón, visitó ayer el portaaviones Príncipe de Asturias, donde a más de 20 millas de la costa gaditana se llevó a cabo una serie de ejercicios de calificación de pilotos pertenecientes a la Flotilla de Aeronaves de la Armada Española. El pase previo de Chacón por la Base de Rota supuso, de facto, su primera visita oficial a la provincia tras casi 10 meses en el cargo.

Chacón llegó al portaaviones a las 11:00 horas para presenciar esa demostración aérea correspondiente a un período de adiestramiento de pilotos de aviones y helicópteros que comenzó el lunes y concluye hoy. Acompañada del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (Ajema), Manuel Rebollo, la ministra comprobó las características de la exhibición, denominada en términos militares Calpil. La lluvia que se registró en la zona motivó ciertos inconvenientes en las pruebas.

Fernando Izquierdo, teniente coronel jefe de la Oficina de Comunicación Social del Gabinete del Ajema, explicó a los informadores que "se trata de una calificación de los pilotos que habitualmente operan en el portaaviones". "Estas maniobras se realizan cada dos o tres meses con el objetivo de que los pilotos obtengan su calificación para poder operar desde esta plataforma. Son maniobras conjuntas con Infantería de Marina en las que estamos probando también la capacidad de desembarco de los buques anfibios", comentó.

Acerca de las circunstancias en las que se efectuaron los ejercicios, Izquierdo destacó que "había mucha niebla, con momentos en condiciones bajo mínimos, por lo que los pilotos tuvieron que esperar a que abriera el cielo y pararan un poco el viento y la lluvia". Al respecto, añadió que "las condiciones han sido bastante extremas, lo que demuestra que los pilotos trabajan bien preparados".

Las próximas maniobras de especial interés para estos efectivos militares se realizarán en el Mediterráneo con la OTAN. El portaaviones Príncipe de Asturias tiene una capacidad máxima de 29 aeronaves, que son normalmente aviones AV-8B Harrier-II Plus y helicópteros SH-3 Seaking y AB-212, todos ellos disponibles ayer en las mencionadas pruebas de calificación. La misión básica de este buque, con una dotación aproximada de 600 profesionales, es "proporcionar defensa al Grupo de Proyección de la Flota (Gruflot) y superioridad aérea en la zona de despliegue" con dichas aeronaves como "principales medios ofensivos y defensivos".

Los buques anfibios pertenecientes al Comgruflot, es decir, el mismo grupo operativo que el del portaviones, son el Galicia, el HernánCortes, el Castilla y el Pizarro. Los dos últimos también se encuentran actualmente en plenas maniobras, si bien lo están haciendo más cerca de la costa que el Príncipe de Asturias. En este mismo ámbito intervienen, igualmente, embarcaciones anfibias del Grupo Naval de Playa.

Según la Armada Española, "la idea original básica que dio lugar a la incorporación del Príncipe de Asturias en 1988 consistió en desarrollar un tipo de buque polivalente que abarcara las prestaciones tácticas de un portaaviones de escolta y cuyo bajo costo se adaptara a la disponibilidad presupuestaria de la Armada". Así las cosas, "desde su primera salida ha demostrado ser una plataforma sólida y estable capaz de cumplir eficazmente su cometido". De hecho, asegura que el Príncipe de Asturias "posee una notable superioridad en capacidad aérea de combate sobre sus homólogos de otras naciones de porte incluso bastante mayor".

Aparte de las funciones propias de todo portaaviones, este buque "está preparado para la conducción de misiones ofensivas en los cuatro escenarios tradicionales de la guerra en el mar: guerra anfibia, de superficie, antisubmarina y antiaérea". Asimismo, puede intervenir como buque de mando del Gruflot y "realizar misiones de protección de las líneas de comunicación propias o de interdicción de las de un posible enemigo", aparte de tener la capacidad de "apoyar y escoltar a grupos anfibios, convoyes y grupos operativos sin capacidad aérea".

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