conmemoración

Las especiales relaciones entre Japón y Jerez

  • Este año se cumple el 150 aniversario de la firma del tratado de relaciones diplomáticas

  • Kiyosu es ciudad hermana desde 1994

España y Japón celebrarán este año el 150 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas. Aunque los lazos históricos entre ambos países se remontan al año 1549, con la llegada de San Francisco Javier a la isla de Kyushu, los nuevos vínculos entre España y Japón se establecieron oficialmente el 12 de noviembre de 1868, con la firma, en la ciudad de Kanagawa, del Tratado hispano-japonés de Amistad, Comercio y Navegación, en un periodo histórico de profundos cambios en ambos países.

En este contexto queremos resaltar, aunque pueda resultar anecdótico, que Jerez y sus vinos han sido, y son, una referencia a la hora de hacer balance en el conocimiento que los ciudadanos de ambos países, tan diferentes, puedan tener de sus respectivas culturas.

Las primeras misiones diplomáticas

La misión Keicho, promovida por Date Masamune, señor del reino de Voxú, quiso aprovechar las bazas del cristianismo y el comercio para sus aspiraciones políticas, con la presencia hispana en Filipinas y Nueva España como telón de fondo. Utilizando como mediador al franciscano Luis Sotelo y como embajador al samurai Tsunenaga Hasekura, fraguó el envío de una embajada al rey y al Papa para firmar un acuerdo de comercio con Japón.

La comitiva salió del puerto de Tsukinoura el 28 de octubre de 1613. Sólo los protagonistas y treinta japoneses más se dirigieron a España, desembarcando en Sanlúcar un año más tarde.

Este primer intento fracasó, y unos años más tarde, en 1641, Japón cerró sus fronteras.

Por informes holandeses se sabe que entre 1620 y 1652, del total de vino que entraba en el país asiático, el vino español rondaba el 79%, la mayor parte jerez.

Como también fue jerez el vino con el que el primer representante español en Japón, Sebastián Vizcaíno, agasajó a las autoridades de aquel país en su viaje de 1611.

El tratado de 1868

Japón quedó aislado de influencia extranjera durante más de 200 años, cuando los americanos forzaron al país nipón en 1854 a comerciar con ellos. A continuación diferentes países occidentales abrieron sus legaciones.

España firmó su tratado en 1868, ya que sus posesiones en el Pacífico le podía favorecer. Nada más lejos de la realidad, tal como reflejaba el informe que Emilio Ojeda, encargado de negocios en Yokohoma, elaboró en 1879: "Cierto que se hace un consumo de consideración de varios productos españoles, en especial vinos comunes y de Jerez, cigarros de La Habana y azúcar, cuerdas y abacá de Filipinas; pero todos estos productos llegan a Japón bajo bandera extranjera, inglesa en la mayoría de los casos".

Y el diplomático Enrique Dupuy, que vivió allí entre 1873 y 1875, remarcaba: "En un imperio como el Japón, abierto hace cuarenta años al libre comercio, no había en mi tiempo ni un solo comerciante español".

Y añadía: "No hay un comerciante de Jerez que sacrifique unas cuantas cajas para luchar con ese infame sherry inglés o alemán que tiene monopolizado el mercado de Oriente".

A pesar de todo ello, pronto floreció un intercambio de productos entre los países, en el que España enviaba a Japón productos de la tierra, como aguardientes, licores, jerez, vino, aceite de oliva y azafrán.

Del flamenco al manga

Pocos saben que uno de los más renombrados expertos de arte japonés es un jerezano, concretamente el jesuita Fernando García Gutiérrez (Jerez, 1928). En 1956 marchó a Japón, donde fue profesor de Historia del Arte Oriental en la universidad de Sophia, en Tokio, y en la misma ciudad fue ordenado sacerdote.

Autor de publicaciones que le han valido el reconocimiento mundial, entre las que destaca 'Japón y Occidente: Influencias recíprocas en el arte' (Sevilla, 1990); y uno de los pocos españoles que posee la cruz de la Orden del Tesoro Sagrado con distintivo de rayos dorados y Roseta.

Otra forma de manifestación cultural originada en el país del sol naciente, con gran aceptación entre los jóvenes jerezanos, es el Manga. Será por ello que este año tendrá lugar la 21 edición del Salón Manga, considerado uno de los tres más importantes de España, y que convoca a miles de adeptos.

El jerez en la cultura japonesa fue el tema tratado en la conferencia que el autor de este artículo impartió el pasado año en la universidad de Shinshu, con la coordinación del profesor de historia medieval española, Yuga Kuroda. Acto que se acompañó con una cata de vinos de Williams&Humbert dirigida por la experta, Tomoko Kimura.

Actividad que se volverá a repetir el próximo noviembre, pero esta vez en un lugar emblemático como es la universidad de Kanagawa.

Aún queda mucho por hacer para que Jerez consiga ser un lugar de destino preferente para los japoneses, como para que los consumidores se sientan atraídos por nuestros vinos. Hay que promocionar también nuestros atractivos singulares, como el flamenco, el caballo, la gastronomía y el patrimonio artístico.

De adelantados hay que considerar a los organizadores de la Fiesta de la Vendimia, allá por 1974, cuando dedicaron la XXVII edición a Japón.

Ciudades hermanas

Según las últimas estadísticas, algo más de 400.000 japoneses visitaron nuestro país en el 2016, frente a los 93.000 españoles que viajaron a Japón en el 2017. La provincia de Cádiz acogió en el año 2000 a 7.337 turistas de aquel país, y a 4.416 en 2016.

La comunidad japonesa residente de forma más o menos permanente en la localidad jerezana no llega a la docena, número que se multiplica cuando se celebra el Festival de Flamenco de Jerez. Una manifestación que atrae a miles de aficionados japoneses.

El visitante más ilustre de todos ellos fue el príncipe Maruhito, que aprovechó su estancia en Sevilla, con motivo de la Expo' 92, para dejar estampada su firma en una bota de las bodegas de González Byass. No olvidemos que los vinos de Jerez suelen están presentes en los banquetes con los que la casa real del Japón agasaja a sus invitados.

Ese mismo año, Mercian Corporation, socio minoritario de dichas bodegas jerezana, editaba la versión japonesa del libro de Manuel María González-Gordon, 'Sherry, The Noble Wine'. Una obra que atrajo hacia el jerez las miradas del sector nipón relacionado con los vinos, monopolizado por los franceses e italianos.

La celebración de este aniversario sería una oportunidad para revitalizar las relaciones con la ciudad de Kiyosu, protocolo de hermanamiento que se firmó por Pedro Pacheco en 1994, y ratificado, en el 2008, con la presencia, en Jerez, del alcalde de esa ciudad, Shizuharo Kato.

Para este aniversario el comité organizador, formado por ambos países, tiene previsto una serie de actividades a lo largo del año, y donde el Consejo, visto lo visto, bien podría llevar los vinos del Marco, reforzando la imagen del jerez en el mercado de la nación del sol naciente.

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