El 'annus horribilis' del catamarán

  • Primero fueron los temporales y ahora la falta de calado del río: los barcos del Consorcio acumulan ya 2.125 salidas suspendidas, el 35% de las programadas

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No hay duda de que éste está siendo el 'annus horribilis' de los catamaranes del Consorcio de Transportes Bahía de Cádiz. El flamante servicio que arrancó en junio de 2006 para unir Cádiz con El Puerto y Rota, consolidándose como la mejor alternativa de transporte público existente hasta la fecha, la solución ideal para la movilidad de los trabajadores de la Bahía, ha hecho aguas por todas partes en el año en que cumple su cuarto aniversario .

Primero fueron los temporales los que mantuvieron los barcos amarrados de forma consecutiva cerca de mes y medio, desde mediados de diciembre. Y ya se sabe, aquellos barros trajeron estos lodos. La acumulación de sedimentos provenientes de los temporales en el río Guadalete ha originado un grave problema de falta de calado, que en los últimos tiempos ha provocado también numerosas suspensiones del servicio en cascada. Y las que se avecinan hasta que no se realice el demandado dragado.

Las cifras son apabullantes. Según una estadística que desde el Consorcio han elaborado a petición de este diario, desde diciembre hasta la fecha actual, las suspensiones por "temporales y condiciones extremas de oleaje" se han elevado nada menos que a 1.880 viajes. La línea B-065, que une Cádiz y Rota, ha sumado 720 cancelaciones, el 39% de los viajes programados. Y la B-042, Cádiz/El Puerto, 1.160, el 28% de las previstas. Por falta de calado, la línea de El Puerto acumula ya 144 trayectos suspendidos (3% de las programadas) y la de Rota, 101 (un 5%). El balance total asciende a 2.125 salidas afectadas, en torno al 35%.

Desde el Consorcio se han apresurado a matizar que tanto las suspensiones por falta de calado como las de la mala mar se acuerdan conforme a las "recomendaciones/instrucciones" de Capitanía Marítima, disponiéndose servicios alternativos en autobús para trasladar a los usuarios afectados por las suspensiones. Pero lo cierto es que expertos consultados por este diario afirman que las debidas a la climatología reinante, son decididas por los responsables de los barcos.

En este punto, son muchos los usuarios que se han venido quejando en los últimos tiempos de las suspensiones en cascada, especialmente por el cerca de mes y medio que de forma consecutiva los barcos se mantuvieron amarrados. Fuentes consultadas por este diario aclaran que es cierto que, durante ese periodo, hubo muchas jornadas en las que los barcos podrían haber salido, al menos para cubrir algún que otro trayecto, si bien a veces se desechaba tal posibilidad por razones organizativas al tener ya dispuesto el servicio de autobús, que no cubre ni de lejos la frecuencia de las embarcaciones.

No pocos de los viajeros habituales apuntan que este invierno las condiciones meteorológicas han sido muy adversas, pero temporales ha habido otros años y jamás se habían registrado tantas cancelaciones en cadena. Sin ir más lejos, en todo el primer año del servicio, únicamente una jornada, y durante sólo tres horas, fue suspendido el servicio al no permitir Capitanía la entrada al puerto de Cádiz.

Otras fuentes consultadas no descartan que tanta suspensión haya tenido un trasfondo económico. El personal de las embarcaciones cobra un salario base que se completa con las horas extra que realizan para completar los turnos diarios, unos ingresos de unos 400 euros de media al mes que dejan de percibir cuando los barcos no salen. Hay quien recuerda que durante los Carnavales la climatología fue también bastante adversa, y no se suspendió ni uno solo de los numerosos servicios especiales que se habilitan todos los años para las fiestas por antonomasia de Cádiz. El 'annus horribilis' del catamarán, que explota Trapsa, empresa del Grupo Marsans, uno de cuyos dueños es Gerardo Díaz Ferrán, coincide en el tiempo con los graves problemas financieros que el presidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) arrastra desde la crisis de Air Comet.

Sea por lo que fuere, son muchos los antaño usuarios habituales que han dejado de coger el catamarán, hastiados por suspensiones que en la mayoría de los casos no se avisan con la debida antelación. Las próximas estadísticas de viajeros que haga públicas el Consorcio deberán reflejar el descenso.

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