Nueva investigación de las violaciones Resultados de las pruebas realizadas

Ricardi no da la talla

  • El portuense mide 1,50 y la víctima declaró que el bajo que la violó medía 1,60 o 1,65, casi la estatura del jerezano

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Rafael Ricardi Robles no da la talla. El portuense encarcelado por la violación de una joven en 1995, que la Policía Nacional achaca desde hace ya más de dos meses a dos jerezanos de amplio historial delictivo, mide bastante menos de lo que la víctima declaró que medía el más bajo de los dos individuos que la forzaron.

Poco más de metro y medio es lo que mide Ricardi, un metro y cincuenta centímetros y medio exactamente, ha establecido la forense tras tallar al portuense a petición de la Fiscalía.

La joven que fue salvajemente agredida por dos sujetos que ocultaban su rostro con pasamontañas en agosto de 1995, y que por turnos la amenazaron con una navaja en un descampado en Valle Alto, en su primera declaración en la Comisaría de El Puerto, dijo que fue forzada por dos sujetos. Uno alto, de complexión normal, y otro de "un metro sesenta o sesenta y cinco de estatura, algo grueso, con barriga prominente".

Y justamente muy poquito más de 1,65 (1,66) es lo que mide Fernando P., el más bajo de los dos jerezanos a los que la Policía apunta como autores en exclusiva de las diez violaciones denunciadas entre 1995 y 2000 en El Puerto, Puerto Real y Jerez.

Otra casualidad que se suma a la prueba primordial: que se ha demostrado ahora de modo irrefutable gracias al ADN que los restos de semen hallados en la ropa interior de la víctima de la violación que pena Ricardi pertenecen a Fernando. Por ello la Policía ha venido sosteniendo que la condena del portuense ha sido un error, que sería Fernando, y no Ricardi, el bajito con barriga que tenía problemas de erección que, ayudado por su compinche el alto, Juan B., violaba durante horas a jóvenes en descampados. Los resultados del tallaje tanto de Ricardi como de Fernando parecen sustentar la teoría policial de la inocencia del portuense.

Poco a poco, van trascendiendo además más retazos de esta aterradora oleada de agresiones sexuales no resuelta aún . La víctima de la violación que pena Ricardi escuchó cómo el bajito llamaba Juan al alto, al que siempre se mostraba violento. Juan, como se llama el jerezano de mayor altura que está en la cárcel cumpliendo una condena por violar a una hija, compinche de Fernando. La relación entre ambos está ya demostrada: fueron detenidos juntos por la Policía en 1996, a bordo de coches robados y con garrafas de gasolina ajenas.

La fiscal jefe de Cádiz, Ángeles Ayuso, está ahora a la espera de recibir los resultados de unas pruebas que ha pedido, análisis comparativos del ADN del alto en relación con los restos de la violación por la que fue condenado Ricardi, para decidir sobre la revisión de condena del portuense. Aunque ya su abogada, Antonia Alba, ha iniciado los trámites ante el Supremo.

La Policía, por su parte, da por resuelto el complejo caso. El ADN involucra a Fernando en cuatro violaciones: además de la que pena Ricardi, la primera denunciada, en la playa de La Calita, en julio del 95, y otras dos en 97 y 99, en El Ancla y Las Redes, todas en El Puerto. A Juan, también por el ADN, se le imputa una violación en Puerto Real en el 98.

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