Guardias civiles y familiares se manifiestan contra el estado de ruina del cuartel de Arcos

  • Los agentes también reclamaron más personal y la reorganización de la plantilla en la comarca

Agentes de la Guardia Civil protagonizaron ayer una concentración para denunciar las deficiencias del acuartelamiento de Arcos, cuyo edificio sufre desde hace dos años grietas y problemas estructurales, y para reclamar, también, una reorganización de la plantilla en la Sierra gaditana.

Se trata de un hecho singular ya que, por vez primera, miembros del Instituto Armado en la provincia salen a la calle para manifestarse legalmente, gracias a la nueva Ley de Derechos y Deberes del Guardia Civil.

Alrededor de 40 agentes vestidos de paisanos, como rige la ley, acompañados de algunos familiares, protestaron a las puertas del cuartel arcense contra las condiciones deficitarias y la falta de seguridad en que realizan a diario su labor debido a la presencia de estas amenazantes grietas que, según un informe técnico del Ayuntamiento arcense, se deben a la poca solidez del terreno donde se ubica este edificio, que se levantó hace 18 años.

Con estas grietas acechando trabajan a diario los 37 agentes destacados en Arcos y con ellas se topan, también a diario, los ciudadanos que acuden hasta el lugar para realizar cualquier gestión. Y es que, nada más franquear el arco de la puerta de entrada del cuartel, se divisan.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) asegura que viene denunciando ante la Dirección General de la Guardia Civil estas anomalías sin obtener hasta ahora respuesta.

"Ni en Arcos ni en la mayoría de los acuartelamientos de la provincia se aplica la ley de Riesgos Laborales, que para la Dirección General parece papel mojado", expresa José Encinas, secretario provincial de la asociación, que recuerda la falta de dotación material y las deficiencias en los vehículos de las patrullas.

La Administración tiene sobre la mesa un proyecto de ampliación del actual cuartel de Arcos pese a esta situación. La AUGC señala que antes de acometerla hay que reparar los daños e, incluso, pensar en una reubicación.

El acto de protesta también sirvió para reclamar una nueva reorganización de la plantilla, que suma un total de 150 agentes en la Sierra, con sólo tres efectivos en cuarteles como el de Olvera.

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