"En Cádiz se ha notado el efecto Delphi"

ElSi el sector automovilístico ha tosido este año a nivel nacional, en Cádiz se ha constipado. En el conjunto de España la bajada del negocio entre enero y noviembre ha sido del 2%, mientras que en la provincia alcanza ya el 4,4% y, según los pronósticos, parece que empeorará con el fin de año.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) y de la asociación provincial del sector Aconauto, el jerezano Antonio Romero-Haupold, identifica dos causas que explican esta mayor recesión gaditana. Por un lado, la baja capacidad adquisitiva de los hogares hace que se compren más utilitarios pequeños que en otros puntos del país y, dado que serán los vehículos más beneficiados con el nuevo impuesto de matriculación, también el efecto de aplazamiento de compra ha sido mayor en el mercado gaditano que en otros.

Pero, además, un segundo factor "coyuntural" ha agravado la difícil situación general: Delphi. "Nos olvidamos pronto de las huelgas pero la verdad es que han sido hace sólo seis meses y se ha notado su efecto porque ha habido bajadas de ventas de hasta el 30% en algunas de las localidades más afectadas, como Puerto Real o El Puerto de Santa María", sostiene el presidente de las patronales española y gaditana de concesionarios, quien, basándose en estos dos mismos efectos, augura para Cádiz un mayor repunte de la actividad del que se espera a nivel nacional en 2008.

Así será siempre que el agujero que deja la desaparición del Prever -ya no habrá ayudas de 480 para retirar los coches de más de diez años- no eche por tierra la reactivación que producirá el nuevo impuesto a principios de año por esas compras retrasadas. En cualquier caso, los concesionarios no dan ni mucho menos por perdida la batalla por la renovación de este plan porque consideran que su supresión es "antieconómica, peligrosa y antiecológica". Según Romero-Haupold, la aplicación del Prever permitía a las arcas públicas recaudar por los impuestos de matriculación más de lo que perdía por las ayudas; reducía ostensiblemente las emisiones, ya que "un coche de los 80 contamina lo mismo que cien actuales"; y, en tercer lugar aumentará el efecto Diógenes, ya que "la gente va a volver a dejar tirado su coche por la calle porque ya no vale nada y en este tiempo del Prever se han retirado de la circulación tantos coches abandonados como para no encontrar aparcamiento de Madrid a Moscú".

Tres argumentos con los que esperan que tras las elecciones, el Gobierno reconsidere su decisión y vuelva a poner en marcha un plan que incentive el cambio de vehículos, como siguen haciendo Francia o Italia "porque se han dado cuenta que es lo mejor". "Si vas por la calle y todo el mundo viene de frente, es que algo pasa, así que no sé cuándo, pero estoy seguro de que volverá", subraya el presidente de Faconauto, que apoya el nuevo impuesto de matriculación pero considera que su impacto medioambiental se queda cojo si no va acompañado de una continuidad del Prever.

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