Arranca la campaña de almadrabas en un año crucial para el atún

  • El sector teme que se llegue a prohibir la pesca de túnidos si fracasa el plan de recuperación

Después de más de una década de lucha por hacer valer la pesca de atún más sostenible y sufrir una constante reducción de las capturas y el peso por las prácticas abusivas del Mediterráneo, las almadrabas han iniciado esta semana la campaña de 2008 con buenas perspectivas pero, también, con la incertidumbre sobre el futuro de la pesca de túnidos.

Así se puso de manifiesto ayer en el segundo seminario que la organización de productores (OPP-51) celebró ayer en Chiclana con los trabajadores y que inauguró el consejero de Agricultura y Pesca, Isaías Pérez Saldaña, quien defendió este arte pesquero como "modelo de sostenibilidad" frente al cerco industrial practicado por otros países de la UE, entre ellos Francia. Además, reclamó que este factor, junto a los derechos históricos, se tenga en cuenta en el reparto de la cuota nacional de 5.378 toneladas, un 2 por ciento menos, que se ha abierto en la Conferencia Sectorial de Pesca con una primera propuesta ante la que la Junta se ha opuesto. "La que tiene que asumir el sacrificio es la pesca industrial de cerco, que es la responsable de este estado de sobreexplotación".

En la actualidad el sector está inmerso en un plan de recuperación que contempla medidas como tallas mínimas o la prohibición de realizar trasvases de ejemplares en alta mar que buscan "blanquear" las capturas ilegales, pero que ha nacido con muchas dudas sobre su efectivo cumplimiento. Los primeros resultados se verán en noviembre, en la reunión de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), donde se dará a conocer una evaluación del stock actual de esta especie. De ella depende fundamentalmente el futuro de esta pesca.

"Vamos a exigir que se cumpla escrupulosamente el plan porque si no será un fracaso y se tomarán medidas más drásticas, incluso algunas partes -como Canadá- podrían pedir que la CITES (Convención sobre el comercio de especies amenazadas) gestione este recurso y prohíba la pesca total, lo que sería el desastre para miles de familias", según el presidente de la OPP-51, Diego Crespo. Las almadrabas y la industria asociada generan 500 empleos directos y entre 200 y 300 indirectos. Pese a este inquietante horizonte, las cuatro instalaciones de Cádiz (Conil, Barbate, Tarifa y Zahara) esperan, atendiendo al ciclo natural del atún, un buen nivel de capturas, como también hubo en 2007 en comparación con los malos años anteriores. Se pescaron 8.206 túnidos, con un peso medio de 161 kilos que, en total, sumaban 1.317 toneladas y una facturación de 12,8 millones. Además, el sector está avanzando hacia una mayor industrialización con unos nuevos frigoríficos de congelación (Frialba) y el inicio de la construcción de una planta para producir salazones y comercializar el atún a nivel minorista (Prodraba).

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