Andalucía descubre el 'oro' marroquí: empleo barato y boom inmobiliario

  • La balanza comercial se invierte y empieza a ser positiva con unas exportaciones de 494 millones · Cádiz acapara casi el 50% de la actividad, centrada en maquinaria y materias primas

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Algo se mueve en el Estrecho. Los ferrys de Algeciras y Tarifa ya no son sólo la recta final de la vuelta a casa de los marroquíes, sino el principio de un camino para muchos andaluces. Cada vez más. Jueves, 9:00 horas. El embarque de Tarifa se retrasa. Un paseo por el ferry es la mejor manera de empezar a tomar contacto con el mundo que espera al otro lado del Atlántico. O eso cabía esperar. Un vistazo general y no hay rastro de hiyjabs que sobresalgan de entre los asientos. Ni uno. Si hay algo que llame la atención es la hilera de maletines y móviles de última generación pegados a la oreja de los viajeros. Son las últimas gestiones antes de perder la cobertura en el corazón del Estrecho.

Éste es el reflejo más fiel de lo que hoy es, con la salvedad del turismo, el día a día de la relación entre Andalucía, Cádiz y Marruecos. El país está inmerso en un crecimiento vertiginoso superior al 9% anual -la previsión de España para 2008 es del 2,7%, tres veces menor-; el desarrollo social y de infraestructuras se ha acelerado en los últimos años, sobre todo en el entorno de Casablanca y en la región norte de Tánger-Tetuán, donde se construye el nuevo puerto de Tanger Med con capacidad anual para ocho millones de contenedores y siete millones de pasajeros. Frente a este panorama, a este lado del Estrecho, las crisis de la construcción y de sectores tradicionales como el textil o la agricultura, sumados a los latigazos de la globalización y la marcha de compañías como Delphi, han dejado a muchas empresas sumidas en un vacío de actividad insoportable; además, el avance en la convergencia con Europa tiene una cara negativa: la renta andaluza crece y el coste salarial y de vida ya no resulta atractivo para las multinacionales y, también, cada vez menos, para las empresas locales.

Este cóctel de factores ha tenido dos efectos principales en la Comunidad: la inversión de la balanza comercial y una escalada de desembarcos de firmas andaluzas en el país africano. En 2007, por primera vez en muchos años, Andalucía vendió más de lo que compró a Marruecos: 494 frente a 371 millones de euros. Fue gracias a que las exportaciones crecieron casi un 24% y se situaron al borde de los 500 millones de euros, la segunda cantidad mayor de España tras la catalana (613 millones). Con este volumen de negocio, el país de Mohamed VI es, excluyendo a la UE, el principal cliente de la Comunidad Autónoma junto a Méjico.

Los principales sectores son la tecnología industrial, centrada en bienes de equipo, maquinaria agrícola y material de transporte; el medio ambiente y la producción energética; las materias primas para la aeronáutica, la electrónica o la automoción y, en cuarto lugar, la moda. El textil andaluz se lleva en las calles del reino alauí. Gran parte de este negocio tiene sello gaditano, ya que casi la mitad de las exportaciones procede de esta provincia. No ocurre lo mismo con el resto de fronteras andaluzas, como Málaga o Almería, que se sitúan por detrás de Sevilla (17%) y Córdoba (11%, un nivel similar al de Huelva, que sí mantiene un vigoroso nexo comercial con Marruecos).

Este crecimiento del negocio en el Estrecho es el mejor reflejo del creciente interés del sector privado andaluz por participar del progreso del país norteafricano. Como también lo es que tras años de colaboración a través de proyectos desarrollistas de un cariz más social como M´Arifa o Interreg, la Junta de Andalucía, las Cámaras de Comercio y la Fundación Forja XXI dieron un salto cualitativo muy importante en 2004 con la apertura de la Unidad de Promoción de Negocios (UPN) de Marruecos, dependiente de la Agencia Extenda y con sedes en Casablanca y, próximamente, en Tánger. Seminarios, misiones comerciales e inversas, jornadas técnicas, todas las acciones tienen la misión de promover la marca Andalucía y mostrar al empresariado la oportunidad de negocio al otro lado del Estrecho.

La oficina atiende cada año a una media de 300 empresas y guía a casi una veintena en su implantación. Los mayores atractivos para la inversión andaluza se corresponden con el "Plan Emergencia" lanzado hace tres años por el Gobierno marroquí para potenciar y orientar el desarrollo del país hacia determinados sectores: el turismo, merced al enorme potencial de su costa virgen; la agroindustria, sobre todo en servicios auxiliares y maquinaria; el textil, por la carestía de la actividad en Andalucía y la falta de una mano de obra adecuada; y, por supuesto, la actividad constructora, mobiliaria e inmobiliaria. Sólo en 2007, las inyecciones andaluzas en el ladrillo marroquí llegaron a los 19,2 millones (más de 3.000 millones de pesetas). A buen seguro, un acertado y rentable balón de oxígeno ante las dificultades actuales.

Pero los mejores resultados están por conocerse porque están tomando forma hoy mismo, como el proyecto de casi un centenar de empresarios granadinos de construir el mayor parque empresarial del país en la provincia de Settat, a 60 kilómetros de Casablanca.

Esta oportunidad de negocio se multiplica en el entorno de Tánger-Tetuán, por su cercanía a la Península, por el fuerte mercado en desarrollo, y por el apoyo institucional que recibe directamente de la Casa Real por medio de iniciativas como el puerto de Tanger Med.

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