Absuelven a un hombre de violar en dos ocasiones a la misma chica

  • La Audiencia cree que no se han probado los hechos · Le pedían 22 años de cárcel

Un jerezano que responde a las iniciales de J.P.F.M. ha sido absuelto de dos delitos de agresión sexual por los que el Ministerio de Fiscal pedía para él la friolera de veintidós años de cárcel. La sentencia, que ha sido dictada por el tribunal de la Audiencia Provincial, con la magistrada Carmen González Castrillón como ponente, aún no es firme, puesto que se puede plantear recurso ante el Tribunal Supremo. El acusado ha sido defendido por el letrado Salvador Quintana.

Los hechos que fueron enjuiciados eran muy graves y el caso resultaba bastante complicado por distintos motivos. Como en la mayoría de este tipo de sucesos existen dos versiones enfrentadas, la del acusado y la de la víctima que no tenían nada que ver la una con la otra. Tanto es así, que el mismo procesado mantuvo a lo largo de todo el juicio que no conocía a la chica que lo había denunciado por hechos tan graves. Otro de los puntos que dificultaban en extremo el caso es que los hechos se pusieron en conocimiento de la Policía mucho tiempo después de que sucedieran, por lo que resultaba muy complicado recabar pruebas que pudieran esclarecerlos.

Son dos los hechos que la joven denunció en el mes de marzo del año 2005. El más cercano en el tiempo fue el que se produjo unos tres meses antes de que se diera conocimiento de lo ocurrido a la Policía, aunque el primero de ellos se remonta a mucho tiempo más allá, en el año 1999, cuando la chica tan sólo contaba con catorce años de edad.

La joven ha persistido en la acusación a lo largo de este tiempo, pero es cierto que a lo largo del proceso penal la mujer ha incurrido en algunas contradicciones e inexactitudes. Es más, los testigos que declararon en el juicio (la madre, el ex marido y un amigo de la denunciante) no corroboraron la versión que daba la supuesta víctima, "muy al contrario, todos ellos en sus respectivas declaraciones aportan datos que vienen a contradecir lo declarado por ella", se señala en la sentencia.

Hay un dato de la primera violación que choca al tribunal, como que tras posiblemente drogarla -la chica refiere que se sintió mareada tras tomar un refresco- se la conduzca a un lugar para agredirla sexualmente, en concreto cerca del zoológico, y luego en ese estado, se la lleve en ciclomotor a una nave a varios kilómetros de distancia. Sorprende además que tras violarla la propia chica, no hay que olvidar que tenía en esa fecha catorce años, pidiera a su presunto agresor que la llevara hasta su domicilio.

El tribunal hace hincapié en el retraso con el que se presentaron las denuncias. De hecho, la chica sitúa en su casa la segunda agresión sexual. Dice que fue conducida allí tras ser amenazada con un cuchillo y que tras ser violada, ella misma se deshizo de las sábanas y la almohada donde podían haber quedado pruebas que hubieran ayudado muy mucho a arrojar luz sobre el suceso. Tampoco constan pruebas médicas con el nombre de la denunciante, así como otros testimonios pese a que dice que en la primera

Tampoco existen datos externos que ayuden a corroborar la versión que ha dado la joven que hablaba de que en la primera ocasión iba acompañada de varias amigas cuando supuestamente fue abordada por el encausado, aunque nunca llegó a facilitar datos acerca de ellas.

Las psicólogas que examinaron a la joven determinaron algunos síntomas de estrés postraumático, aunque el tribunal considera que las conclusiones de ese examen no tienen "una base fáctica consistente y sólida". Hay que tener en cuenta que sólo se entrevistaron con ella durante dos horas y que no hubo más contactos para corroborar la información, de ahí que los jueces consideren que esta prueba "no tiene la entidad suficiente" para desvirtuar la presunción de inocencia del acusado.

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