Absuelto un cabo por "trato degradante" a una soldado

  • El fiscal pidió un año y tres meses de prisión para el procesado, destinado en Camposoto

El Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla ha absuelto a un cabo primero destinado en Camposoto, imputado por un delito de "trato a un inferior de manera degradante o inhumana", por el que se encontraba hasta entonces en libertad provisional, según su sentencia dictada esta semana.

Al militar se le juzgaba por la denuncia de una soldado que estuvo bajo su mando en una maniobras en 2004. La denunciante asegura que el acusado la intentó besar en un momento en el que se encontraban solos y que a partir de entonces, tanto en la maniobras como luego en su destino, "ha sido perseguida y acosada laboralmente en su trabajo y sus compañeros se volvieron contra ella". Tanto el fiscal jurídico militar como la acusación particular consideraron probados los hechos en sus conclusiones y pedían para el acusado una pena de un año y tres meses de prisión.

Sin embargo, el Tribunal considera probado en la sentencia, de 21 páginas, que la soldado "no sufrió ni acoso en su trabajo, ni peor trato ni situaciones de mayor penosidad tanto por el acusado o por sus mandos" aunque no acredita el hecho del intento de beso. "El Tribunal tiene sus dudas y no ha podido alcanzar la necesaria convicción en conciencia de la culpabilidad del acusado -en el caso del beso- (...) si resulta que la única prueba de cago es la testifical de la víctima", que considera devaluada, según consta en el fallo judicial, por los diferentes testigos que pasaron por la vista, que, en su gran mayoría, aseguraron no haber notado trato degradante del cabo ni de otros mandos.

Según la víctima, que renunció a pedir una indemnización de hasta 30.000 euros por la responsabilidad civil, "algunos de estos testigos matizaron en la vista su declaración respecto a la instrucción del caso". Por su parte, el Tribunal destaca la documentación militar del acusado, que en todo momento negó los hechos, "en la que no consta sanción o nota desfavorable", y "sospecha" que la denunciante dio a conocer los hechos siete meses después , cuando sabía que no le renovarían el contrato.

La denunciante, que no sabe si recurrirá por su coste económico, dice que no lo hizo antes por miedo, y que acudió al psiquiatra militar antes de saber que no seguiría en el Ejército. Desde entonces, asegura -no encuentra nexo el Tribunal- que por estos hechos su estado psicológico se ha visto mermado. "Sólo creen a militares y lo he pasado mal. Yo no sabía ni ponerme firme ni decir presente, me corregían por cualquier cosa", afirma.

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