El ADN involucra en otro delito a un coautor de las violaciones

  • Se le imputa un robo con violencia en Lanzarote a Juan B., el parecido a Ricardi

No hay duda de que la nueva base de datos policial del ADN, que inició su andadura en el pasado octubre, está siendo la perdición de los dos jerezanos a los que la Policía Nacional considera como los únicos coautores de las diez violaciones denunciadas en la provincia de Cádiz entre 1995 y 2000.

Hasta ahora, la Policía considera que, gracias al ADN, se les puede imputar de modo fehaciente a los dos sujetos, Fernando P.G, y Juan B.G., el alto y el bajito, como eran descritos por las víctimas, la autoría de algunas de estas agresiones sexuales.

Al alto, el considerado como el más peligroso que siempre se mostraba muy violento, se le atribuye una de las violaciones, al coincidir su ADN con restos de semen hallados en el escenario de la agresión. Y al bajito, cuatro, entre ellas, la de la joven de Valle Alto, por la que está encarcelado desde hace casi 13 años Rafael Ricardi Robles, El Caballito, al que la Policía considera inocente. Aunque los investigadores creen que son los dos jerezanos los únicos autores de la decena de agresiones denunciadas dado que todas tuvieron el mismo modus operandi.

Las investigaciones que la Policía sigue llevando a cabo para lograr el total esclarecimiento de este complejo caso están dando nuevos frutos. Y tirando del hilo para estrechar aún más el cerco sobre ambos sujetos, con amplios historiales delictivos de robos, atracos y agresiones sexuales a sus propias hijas, este periódico ha podido saber que, gracias al ADN, el bajito, cuya descripción física coincide con la de Ricardi (bajo de estatura, grueso y con gafas, con un ojo más grande que el otro, el izquierdo, el mismo en el que El Caballito padece un estrabismo severo) ha sido involucrado en otro delito. Se trata de un robo con violencia cometido en 2001 en Lanzarote, en el que quedó un rastro genético que acaba de ser identificado sin ningún género de dudas como perteneciente a Juan B.G.

Aunque ambos habrían dicho conocerse sólo de vista, la Policía cree que entre los dos existía una relación más que estrecha. Se sabía que habían coincidido cumpliendo condena por alguno de sus múltiples delitos en la antigua cárcel de Jerez. Este diario ha podido constatar que fueron detenidos juntos en posesión de armas, coches robados, móviles, dinero y gasolina en 1997.

En la hemeroteca de este periódico, figura una noticia, publicada el 17 de junio de 1997, sobre una operación llevada a cabo por la Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (Udyco) de la Comisaría de Cádiz en El Puerto. En esa actuación, relataba el diario entonces fue detenido Ignacio H.P., de 41 años, domiciliado en El Puerto, con antecedentes por tráfico de droga, a quien se le intervino una pistola. Dicho sujeto viajaba en un Ford Fiesta de su propiedad en compañía del alto, Fernando P.G., que entonces tenía 42 años y le constaban cuatro arrestos por agresión sexual y atentado.

En la misma actuación, fue interceptada una furgoneta Volkswagen, que acompañaba al Ford Fiesta, que conducía el bajito, Juan B.G., a quien entonces le constaban 16 detenciones anteriores. El vehículo era robado y llevaba a bordo dinero y garrafas con 100 litros de gasolina.

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