"En nuestro tiempo, el miedo se ha convertido casi en una ideología"

  • Isaac Rosa habló acerca de la naturaleza del temor en el ser humano durante su intervención en la Biblioteca Provincial · El escritor participó en un diálogo abierto junto a José Eduardo Tornay

El miedo como resorte, como debilidad y excusa. Esa fue la línea que centró ayer la presencia de Isaac Rosa (Sevilla, 1974) dentro del ciclo Ficción, memoria y realidad, organizado por el Centro Andaluz de la Letras. Y esa es, también, la cuerda que entrelaza la última novela del escritor: El país del miedo, un catálogo de temores posibles con el tema del acoso escolar como espina dorsal.

"Consideramos que vivimos en una sociedad del miedo a partir de los atentados de 11-S o del 11-M -explica el autor-, pero en realidad el culto al miedo estaba ya inscrito en los valores dominantes de occidente... Igualmente podría haber titulado así una novela que transcurriera en los años cuarenta. Al ser una novela contemporánea, pues es una reflexión sobre el miedo de nuestro tiempo".

Rosa, que cuenta con varios títulos en torno a la Guerra Civil y el Franquismo, subrayó que en todas sus novelas - "más allá de la temática"- se manifiesta un interés real por el mundo presente: "Por comprender la sociedad en que vivimos y qué choques y carencias arrastramos". Con un libro como Otra maldita novela sobre la Guerra Civil, que critica -con su primera novela como base- los títulos sobre el conflicto, el escritor asegura que muchos de los problemas de la España actual se gestaron en la década de los sesenta, o en la época de la Transición: "Dos periodos sobre los que, precisamente, apenas se escribe".

"Hoy en día -afirma Isaac Rosa- el miedo se ha convertido casi en una ideología: hay un temor continuado ante situaciones de violencia, terrorismo global o local, alertas sanitarias, de los medios de transporte, de las nuevas tecnologías... Y, por supuesto, afecta también a todo tipo de relaciones, personales o no. Siendo un último ejemplo de esto la reciente desconfianza en las relaciones económicas internacionales, consecuencia del problema con las hipotecas subprime."

"El ser humano -continúa el autor- tiene una predisposición natural al miedo, sentimiento que cumple una función clara en la evolución y que permite la supervivencia. Pero luego están los miedos añadidos, creados. Es muy fácil aprovecharse de esa predisposición humana al miedo y gran parte de esos miedos son alentados y utilizados por las estructuras de poder. Hay que saber quiénes establecen los esquemas de qué temer y cómo temer. Y eso está muy claro: los políticos, la ficción literaria y, sobre todo, la audiovisual".

El país del miedo se centra, además, en muchos de los temores típicos de la clase media, esa clase que "a diferencia de otras, tiene mucho que perder pero pocos medios de defenderse".

"Desde pequeños -prosigue Isaac Rosa- se nos educa en el miedo, un buen ejemplo de lo cual lo constituyen los cuentos infantiles. Se fomentan el temor y la desconfianza absoluta, no se espera nada de nadie y se ve a los otros como una amenaza. Se alaba el individualismo y se anulan los valores de solidaridad más elementales. Se teme a todo y no se espera ayuda de nadie, ni de los agentes sociales ni de los seres queridos. Como consecuencia, por ejemplo, el protagonista de mi novela, que responde a todos estos factores, protege demasiado a su hijo y termina dejándose invadir por ese sentimiento de violencia que tanto teme".

Al igual que hacen de manera habitual autores como Houellebecq o Beigbeder, Rosa utiliza las historias de El país del miedo para ilustrar sus propias ideas acerca de los mecanismos del temor y la naturaleza humana. "La narrativa es una forma de pensamiento avanzado, con grandes posibilidades y ventajas respecto al ensayo", comenta el escritor.

"Desde hace ya tiempo, venimos hablando de la pérdida de crédito de la narrativa tradicional en la ficción. Pero eso lo venimos hablando los autores, no los lectores, que siguen prefiriendo la novela de estructura clásica -indica Rosa-. De hecho, hoy en día es muy habitual tratar de desarrollar líneas de pensamiento o discusiones sobre el estado actual del mundo a través de una novela, no a través de un ensayo. La novela, por su gran capacidad de conexión, de seducción, es el género más efectivo para abrir el debate. Y esto lo saben también los propios ensayistas que, cada vez más, utilizan las técnicas de la narrativa en sus textos".

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