La política de los diputados americanos en las Cortes de Cádiz

  • Enrique García Agulló centra su discurso de ingreso en la Real Academia Hispano Americana en las sesiones secretas

Dos fueron las cuestiones fundamentales que se abordaron en las actas de las sesiones secretas que los diputados españoles y americanos fraguaron durante los tres años en que se desarrollaron las Cortes de Cádiz, desde septiembre de 1810 hasta septiembre del 13. La sucesión de la Corona, que al parecer no se tocó en exceso en estos fervientes debates y la libertad de comercio.

Fue en este segundo punto donde incidió Enrique García Agulló en su discurso de ingreso en la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras, que el pasado martes pronunció en el salón regio de la Diputación de Cádiz bajo el título La política de los Diputados hispanoamericanos y filipinos en las sesiones secretas de las Cortes de Cádiz.

El coordinador de la Oficina Municipal del Bicentenario comentó a este medio que los debates en torno a la libertad de comercio para aquellos puertos desde donde partía mercancía hacia territorios de ultramar "fue el germen de las independencias americanas".

Precisamente, añade García Agulló, jugó un papel fundamental en este apartado el diputado puertorriqueño Ramón Power, a su vez oficial de la Armada, "que junto a Evaristo Pérez de Castro promovió en octubre de 1810 la redacción de un texto de consenso que permitió trabajar en este punto de entendimiento pacífico entre los diputados españoles y americanos". Un texto jurídico y político que permitió "navegar con tranquilidad de cara al comercio de Ultramar", explica el ex edil del Ayuntamiento de Cádiz.

Enrique García Agulló llama la atención precisamente sobre la gestación de una Constitución, la de 1812, en la que aparte de tratarse "cómo se debía organizar el estado español, cómo había que comportarse frente a la guerra de la independencia y otros muchos puntos de debate, se hablaba de la libertad de comercio para los puertos de América y Filipinas , convirtiéndose este punto en el sostén de las libertades de la futura independencia", asevera.

Una Constitución, añade, "donde no hubo secretos, a excepción de éste y de la sucesión de la Corona, "que querían tener bien atada y que propuso el diputado cubano Jáuregui".

El motivo por el que el nuevo miembro de la Real Academia Hispano Americana se ha centrado en esta temática se debe a la atracción que le reporta "las sesiones secretas de las Cortes de Cádiz", así como a la "reflexión que sobre Iberoamérica nos lleva constantemente el Cádiz del 2012", que a su vez ha posibilitado que la ciudad se convierta en la capital iberoamericana de la cultura. "Hace cien años que la Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras se convirtió en un punto de encuentro de países iberoamericanos y España, y más aún debe serlo el próximo año". Un año, comentó el coordinador de la Oficina Municipal del Bicentenario, en que "debemos tener la percepción de máximo encuentro entre ambos puntos para construir el futuro de una convivencia común".

Ingresar en esta institución ha supuesto para él todo un honor, "una satisfacción gaditana", concretó. "Es una institución centenaria que ha abierto sus puertas y me ha dejado convertirme en un académico más". Un gesto que agradece todavía más en un momento en que "la Constitución se nos ofrece como un hecho histórico sobre el que los gaditanos y españoles y todos los que pensamos en este texto como un pacto entre iguales para defender a los individuos frente al Estado, debemos reflexionar", concluyó el conferenciante.

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