Escasa muestra de dibujos y grabados

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Esta pequeña exposición es notable por dos razones contradictorias: lo que muestra y lo que en ella se echa en falta.

Si bien la colección de dibujos y grabados del Museo de Cádiz parece ser alarmantemente escasa, proviniendo en su mayoría de donaciones particulares (especialmente la de los anticuarios portuenses Félix y Luis Siravegne), pueden espigarse, como ahora se hace, un conjunto de papeles que no debería ser sino acicate para ir colmatando cuantas extensas lagunas, en este aspecto, perjudican la notoriedad y propósitos divulgativos de un museo como el de Cádiz.

Entre las obras estampadas destaca la serie (incompleta) de apóstoles de Giovanni Marco Pitteri (Venecia, 1702-1786). Estos aguafuertes fechados en 1742, muestran unos soberbios estudios de cabezas, cuya espléndida rotundidad tardo-barroca se sitúan en la órbita de Piazzetta (Pitteri abrió a estampa algunas de sus composiciones) o los Tiépolo. Por otra parte un carácter absolutamente fantástico es el que preside la Vista de Cádiz grabada y coloreada a mano del alemán, también del S. XVIII.E

Baltasar Friedrich Leizelt, cuyos buenos propósitos y escasez de información topográfica hacen de Cádiz una ciudad "a la veneciana"…..con gran canal y góndolas incluidos.

En cuanto a los dibujos, los artistas gaditanos representados se reducen a tres: Godoy, Viniegra y Ruiz Luna. Un apunte de retrato, del primero; unas pequeñas academias del segundo; y un conocido y estupendo pastel del tercero. Junto a ellos el retrato de Falla, de Gregorio Prieto, unas máscaras de Solana, y otro conjunto más numeroso debido al valenciano Francisco Domingo Marqués ( 1842-1920) y a su hijo Roberto Domingo. De este último de muestran unas sabrosas escenas de costumbrismo "moderno": la carrera automovilística entre Paris-Madrid, o El comprador difícil: un coleccionista en el taller de un pintor mira y remira unas obras sin decidirse a la deseada compra.

Además de esto, algunos apuntes de Benlliure, Jiménez Aranda o Sorolla. Poco, poco y escaso.

Sirva esta ocasión para reclamar a la Administración de la que depende el Museo gaditano, una política de adquisiciones (palabra al parecer de escaso eco en el ámbito que nos ocupa), de mayor efectividad y de carácter más sistemático, que explique y haga ver al ciudadano un decurso coherente de, al menos, el arte que le es más cercano y propio. No se comporte esa Administración como "el comprador difícil" antes aludido. No se excuse en momentáneas coyunturas. Actúe.

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