Sólo 13 mujeres son cabeza de lista

  • La Ley de Igualdad casi duplica el número de candidatas pero pocas como líderes

La presencia de mujeres en la política española ha ido en aumento en los últimos treinta años hasta ocupar en la VIII legislatura el 36 por ciento de los escaños del Congreso, dato que choca con otra realidad: PSOE y PP sólo confían a mujeres 13 de los 52 primeros puestos de sus listas a la Cámara Baja.

La Ley de Igualdad exige la composición equilibrada de las listas electorales de forma que en el conjunto de las mismas y en todo caso en cada tramo de cinco puestos los candidatos de uno u otro sexo no podrán estar representados en menos del 40 por ciento.

La entrada en vigor de esta ley ha hecho que el número de candidatas titulares al Congreso pase de las 2.251 de los comicios de 2004 a 3.969 en las elecciones del 9 de marzo, un 76 por ciento más.

En el caso de los candidatos el número también aumenta pero en un porcentaje mucho menor, al pasar de 4.356 en 2004 a los 4.580 de los actuales comicios.

Sin embargo, las mujeres sólo lideran una de cada cuatro candidaturas al Congreso presentadas por los dos principales partidos políticos, un porcentaje similar al de las elecciones de 2004.

En el Senado, donde la Ley de Igualdad establece que las listas deberán tener una composición equilibrada de mujeres y hombres de forma que la proporción de unas y otros sea lo más cercana posible al equilibrio numérico, son 1.261 (1.188 en 2004) los candidatos titulares frente a 774 candidatas (514 en las anteriores generales).

Entre las mujeres del PSOE y PP que encabezan las listas por las diferentes circunscripciones al Congreso están las ministras socialistas Elena Salgado, Magdalena Álvarez, Elena Espinosa, María Teresa Fernández de la Vega y Carme Chacón y las ex ministras Carmen Calvo y María Antonia Trujillo.

En el caso del PP, figuran las ex ministras Celia Villalobos, Ana Pastor, Soledad Becerril y la ex presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi.

De resultar elegida, Becerril, la mujer que más años ha permanecido en el Parlamento español, volvería a la Cámara Baja, en la que se estrenó en la legislatura constituyente (1977-1979).

En aquella aventura estuvo acompañada de otras mujeres como la histórica dirigente del PCE Dolores Ibárruri o la primera catedrática de todas las facultades de Derecho de España, Gloria Begué, esta última en el Senado.

Estas tres mujeres son un ejemplo de lo heterogéneo del grupo de parlamentarias que formaron parte de la legislatura constituyente: 21 diputadas y 4 senadoras electas, a las que se sumaron dos más por designación real. La mayoría estaban casadas -sólo había cinco solteras- y entre ellas se podían encontrar maestras, periodistas, pedagogas, empleadas de banca e incluso un ama de casa, la profesión más extendida entre las mujeres de 1977.

Desde entonces y hasta la VIII legislatura las mujeres han multiplicado por seis su presencia en el Congreso de los Diputados, al pasar en treinta años de democracia de ocupar 21 a 126 escaños del hemiciclo, un tercio de la Cámara Baja.

Tras los comicios del 14 de marzo de 2004 las mujeres ocupaban el 36 por ciento de los 350 escaños del Congreso, con claras diferencias entre los grupos parlamentarios: representaban el 46 por ciento del grupo socialista, el 40 por ciento del de IU-ICV, el 28 por ciento del grupo popular y el 10 por ciento de CiU.

En el Senado las mujeres ocupaban el 25 por ciento de los escaños y ningún grupo alcanzaba la paridad: el PNV tenía el 28 por ciento de mujeres, el socialista el 27 por ciento y el PP el 24, según datos del Instituto de la Mujer.

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