Rajoy cierra tres días de campaña en el granero de votos andaluz

  • El candidato volverá el día 7· Madrid, Murcia y Valencia, referentes del "cambio"

Tres días consecutivos en Andalucía en la agenda de Mariano Rajoy. Toda una declaración de intenciones en el granero de votos que representan más de seis millones de votantes. Cabeza y corazón es su eslogan electoral para el 9 de marzo. Según Javier Arenas, la sangre que corre por los ventrículos de Rajoy es española y gallega, "pero también hay una parte de su corazón que se llama Andalucía". Llenos absolutos en Cádiz, Córdoba y Málaga. Según la organización, 4.000 personas en la capital gaditana, en un acto previo al inicio de la campaña; 1.500 en un hotel de Córdoba, sin contar a los militantes que se quedaron fuera, y 6.000 personas ayer en el Ciudad Jardín de Málaga, un espectáculo de luz y sonido.

Los alcaldes y diputados que le precedieron en sus intervenciones en las tres ciudades andaluzas le presentaron como un gran conocedor de los problemas de la comunidad. Él responde que conoce las "posibilidades" de desarrollo de la comunidad y que sólo resta para el "despegue" de Andalucía una aparente formalidad, el cambio político. Hay precedentes. "Parecía imposible que ganáramos en Madrid, Valencia o Murcia, pero un día la gente apostó por el cambio y hoy son locomotoras económicas. ¿Por qué no puede pasar lo mismo en Andalucía?", animó.

Mariano Rajoy ha prometido a lo largo de su visita infraestructuras y conexiones de transporte para todas las provincias andaluzas, amén de muchos compromisos locales. Otros temas de calado regional no han tenido eco en sus discursos, caso de cómo asumirá el pago de la deuda histórica o hacia qué modelo de financiación autonómica se decantará. En esta ocasión, la economía dio paso a las preocupaciones sociales, "lo que de verdad importa a la gente".

El candidato del PP salió bien parado de los envites de los siempre animosos simpatizantes en los actos públicos de calado. "Estoy absolutamente de acuerdo", fue su habitual respuesta, tanto a peticiones, como a críticas al PSOE. "Dales caña", le exigían desde las gradas.

Ayer se despidió hasta que cierre la campaña electoral el 7 de marzo. Antes de Madrid, acompañará a Arenas en Sevilla. No le supondrá mucho tiempo, sólo un poco más que el vuelo Jerez-Córdoba del viernes pasado. Los suyos le esperan.

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