El mantón de Manila que se cata con los labios

Las portuenses ya no son las únicas que se visten con el traje de faralaes y el mantón de Manila para pasear por Las Banderas. En esta nueva edición de la Feria de la Primavera y Fiestas del Vino, su mayor protagonista, el fino, se ha vestido con sus mejores galas para pasearse de mano en mano y de boca en boca por el recinto de Las Banderas. Con este propósito, Bodegas Osborne ha querido sumarse por segundo año consecutivo a los festejos de la mejor manera que han sabido, a través de su botella de Fino Quinta.

Según la bodega portuense, "es un homenaje que Osborne quiere rendir a una fiesta y a una ciudad a las que ha estado ligada a lo largo de toda su historia, desde su fundación en 1772 y es por esto por lo que la inspiración está vinculada a El Puerto de Santa María". De este modo, a pesar de las numerosas ferias existentes en la provincia gaditana, sólo en la portuense se podrá catar el sabor del mantón de manila.

La idea de 'vestirse' para la Feria portuense surgió el año pasado con el cambio de apariencia de Fino Quinta. Para su presentación, la bodega decidió realizar una serie limitada que coincidiese con la Feria. De este modo nació Vestida de faralaes, "una etiqueta que mantenía las señas de identidad -según la bodega- pero con el toque festivo gracias a los lunares".

La acogida fue tan buena que este año han vuelto a repetir y han echado mano de uno de los complementos por excelencia en el cuerpo de la mujer y que no ha faltado nunca a la Feria: el mantón de Manila. De este modo, en palabras de Osborne, "hemos recurrido a una prenda imprescindible en estos días, propia de la artesanía andaluza, que da a Fino Quinta un toque festivo y elegante". La botella con un marcado color rojo, dibuja la silueta de la mujer y se envuelve en alegres bordados florales.

En total han sido alrededor de 7.000 cajas las que se han repartido entre las casetas del recinto ferial de Las Banderas. Una cifra muy similar a la del año pasado y con las que se pretende apagar la sed de los feriantes. Junto con el resto de las cajas que se han distribuido en las bodegas portuenses, la cifra volverá a rondar a las 14.000 cajas de vino (sobre todo de fino) que se repartieron el año pasado.

Para la elaboración del diseño de la botella de Fino Quinta se ha contado, al igual que en la edición pasada, con la empresa Brand Session. La bodega reseñó que han vuelto a contar con ellos "porque además de la buena acogida que tuvo la edición limitada el año pasado entre el público asistente a la Feria, su diseño obtuvo el premio Best Pack entregado en Barcelona, coincidiendo con la Feria Alimentaria".

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